El reverso tenebroso por el que atraviesa la provincia tiene también su cara amable. La respuesta ciudadana a las necesidades de las oenegés se ha traducido en un aluvión de solidaridad casi semanal y en un fenómeno que constatan numerosas entidades de distintas comarcas: los donativos anónimos.
Cada vez son más los ciudadanos que acuden a Cáritas, Cruz Roja o Amigos de Galicia y dejan sobres con dinero para atender sus necesidades. La mayoría contienen 20, 50 o 100 euros, aunque se han registrado algunos de hasta 500 euros en Pontevedra y Vilagarcía, así como simples notas que enuncian intenciones: «En estos momentos difíciles, esta pequeña ayuda».
Hay casos bien curiosos. Como el de unos jóvenes de entre 25 y 30 años de A Estrada que puntualmente acuden a Cáritas a donar 500 euros. «Además -explica José Manuel Vázquez- siempre vienen en el último trimestre, no sé muy bien por qué, pero aparecen justo cuando estás agotando las existencias».
Pero no solo hay particulares en esta cruzada por la solidaridad. Cada vez son más las empresas que de forma regular participan en distintas campañas para colaborar con las entidades benéficas: panaderías, supermercados, fábricas de muebles...