La crisis no afecta igual a todos los negocios de un mismo sector. En la variedad está el gusto y en la variedad está, también, la diferente capacidad de respuesta de los distintos establecimientos ante la situación de bloqueo económico que atravesamos. Los hoteles adornados con más estrellas siguen estando mejor posicionados para mantener la fidelidad de su público. Los mayores problemas los arrastran aquellos hoteles que no reúnen más de tres estrellas, que esperan ansiosas unas reservas que no llegan. Hay quienes han desistido. «Ni por teléfono, ni por Internet ni por ningún lado... La gente ya ni pregunta precios», confiesan en el Otero (O Grove). Hay, también, los que se declaran «a la espera de quienes reservan a última hora», como es el caso del Tourís. Los responsables de este establecimiento, situado en la entrada de la península meca, están estos días en pleno zafarrancho de limpieza. En el Paraíso del Marisco también están poniéndose a punto para la Semana Santa, pero reconocen hacerlo «un poco asustados. Hay muy pocas reservas, ya se sabe que ahora la gente se decide a salir a última hora... Pero siempre te queda el miedo de no cubrir gastos».
Y es que la situación «está muy crítica», según afirman en el veterano Villajuanita. En este hotel prefieren ni hablar de las reservas, «ata unha semana antes non se pode dicir nada», explican. Y eso, con suerte: las cancelaciones son un enemigo de última hora.