El Sherlock Holmes de la micología

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CAPOTILLO

Jaime Blanco lleva una lupa en el bolsillo. No es detective, pero trata de encontrar una pista que le lleve de nuevo a la «Boletus Atlanticus», una maravilla de la naturealeza

11 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue un flechazo a primera vista. Jaime Blanco se la encontró en otoño del año 2005. Hacía un día de perros, pero allí estaba ella, entre los arbustos y con un hermoso sombrero. Pronto supo que le quitaría el sueño y decidió ponerle un nombre, por si no la veía de nuevo. Efectivamente, la Boletus atlanticus no volvió a aparecer hasta hace más de un lustro y en el mismo paraje sin igual: el entorno del parque natural de Corrubedo, en Ribeira.

Es una de las setas más codiciadas de Galicia, y Blanco, el Sherlock Holmes de la micología y presidente de la asociación Brincabois, de Pontevedra, sigue buscando alguna pista que lo lleve de nuevo a esta maravilla de la naturaleza. No pierde la esperanza y ya ha publicado un estudio en Mycotaxon, una revista de Oregón. «Se trata de un especie muy hermosa, los ingleses y americanos dirían de ella que es amazing. Por el momento no se conoce nada igual».

Un colega de la asociación Refungando, de Ribeira, hace guardias en la zona en la que la Boletus atlanticus apareció por primera vez para confirmar que no ha sido un espejismo, algo que por otra parte corroboran las imágenes que Jaime Blanco guarda como oro en paño. «Le puse este nombre en honor al océano, que baña el paisaje en el que la vi por vez primera, con el telón de fondo de la isla de Sálvora».

En esta bonita historia de amor tuvo mucho que ver el destino. Blanco es ingeniero agrónomo en Pontevedra y un buen día, impartiendo unas jornadas de micología en Boiro, una familia ribeirense fue en su búsqueda para contarle que habían encontrado una seta capaz de quitar el hipo.

Una especie venenosa

Por muy bella que resulte para los expertos, todo apunta a que la Boletus atlanticus es venenosa y que no presidirá ningún suculento plato. «Según nuestros estudios, sus parientes más cercanos son tóxicos».

En su afán por seguir investigando sobre esta seta -que puede llegar a medir veinte centímetros de diámetro- y en colaboración con una profesora de la Universidad de Villarreal, Jaime Blanco trata de saber más sobre el ADN del hongo más impresionante que ha visto, y eso que desde los trece años recorre los montes gallegos sin quitar la vista del suelo.

Son un total de quince las especies que ha descubierto desde que en los años ochenta comenzó a tomarse en serio una ciencia que a muchos todavía les suena a chino. Una de las más espectaculares es la Asterophora salvaterrensis, parásita de la Russula nigricans, que lleva este nombre en honor a Salvaterra de Miño,

Blanco es uno de los micólogos decanos de Galicia y asegura que cada vez son más los aficionados a buscar entre los arbustos algún ejemplar digno de exposición.

EN Corrubedo (Ribeira) UN Miércoles DE 13 a 14 horas

Una revista de Oregón ha publicado un informe sobre este hongo