«Cada barco é coma un fillo»

FIRMAS

Xaime Ramallal

Siete generaciones han mantenido durante más de dos siglos esta carpintería de ribera de San Cibrao en el que se ideó la réplica del bergantín donde Darwin investigó la evolución de las especies

04 mar 2013 . Actualizado a las 10:46 h.

Una visita a la carpintería de Francisco Fra es un intento de regreso al pasado. El olor a madera y mar nos devuelve a aquellas tardes de baños de sol y playa sin bronceador, a las vespertinas subastas de pescado fresco, a playas salvajes... a una Mariña desconocida, sin cemento. De su padre y su tío heredó Francisco los secretos para construir embarcaciones que surcaron los mares desde San Cibrao (Lugo). Fueron sus maestros, sabios que aprendieron al abrigo de otros sabios. Siete generaciones de carpinteros de ribera cuya sabiduría atesora hoy el artesano Francisco Fra, representante de la carpintería que durante más de dos siglos, de forma ininterrumpida, estuvo en manos de la misma familia y que hoy sigue en activo.

En San Ciprián (nombre que reivindican mayoritariamente los residentes de la localidad) funciona el negocio hoy integrado en la Asociación Galega de Carpintería de Ribera (Agalcari), inmersa en dignificar una profesión que llevan en la sangre creadores como Fra Rico, artífice de una réplica del Beagle, el bergantín en el que viajó Darwin y que se exhibe en el Museo del Mar, en Vigo.

La nave de la carpintería, de tablas, está incrustada en el paseo marítimo, desde donde se puede contemplar una de las creaciones del último de esta saga de carpinteros; una embarcación de recreo modelo San Ciprián 5M (5 metros) en cuya construcción empleó madera de iroko, contrachapado marino...: «É un barco rápido pensado para unha persoa á que lle gusta navegar á vela». Fra prevé construir más embarcaciones de este modelo inspirado en un barco alemán del año 1938.

En una comarca donde la fibra manda en los puertos deportivos, el artesano reivindica la adaptación de las embarcaciones tradicionales para uso de recreo. En el interior de la nave, presidida por fotos que reproducen la construcción y las botaduras de goletas, boniteros, quechemarines... nos muestra los planos de una trainera. El proyecto le deja tiempo para reformar y crear otras embarcaciones, y para ejercer de guía con los viajeros que participan en las Rutas de Artesanía de A Mariña, atraídos por descubrir la prehistoria de la náutica. El legado que Francisco y Germán Fra Ponte (padre y tío) le transmitieron a su pupilo incluía la curiosidad por descubrir el pasado, los orígenes de una estirpe que comenzó con Roque de Fra (1806) y de una carpintería de la que han salido barcos de cabotaje, vela, pesca...: «Cada barco é coma un fillo, quéreselle a todos».

Y aunque Galicia sigue siendo la comunidad con más carpinterías de ribera de Europa, Francisco, que conoce los proyectos y la sensibilidad náutica de otras culturas, no descartaría trabajar en otros países: «Se non vendo en España, vendo en Suecia».

Guarda con esmero las hojas de asiento de Capitanía con las características de los barcos que alumbró la vieja carpintería que, si prosperan las negociaciones con el Ejecutivo central, podría trasladarse al otro lado del río.