«Los sordos tienen muchas más barreras en el mercado laboral»

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

FIRMAS

La Federación de Persoas Xordas informa sobre cursos de formación a los desempleados del colectivo en Ourense

02 mar 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Susana Pérez dirigió ayer una charla sobre ofertas de formación laboral para personas sordas en situación de desempleo. Lleva varios años trabajando para la Federación de Asociacións de Persoas Xordas de Galicia como técnico del servicio de empleo y esa labor le ha enseñado las muchas dificultades a las que se enfrentan diariamente quienes sufren esa discapacidad sensorial, que en la mayoría casos asocia la mudez a la sordera.

-¿Suelen participar los sordos en la oferta formativa oficial?

-Las personas sordas tienen muchas barreras en el mercado laboral, sobre todo para formarse. Precisamente una de las cosas de las que les informamos en estas charlas es cómo tienen que advertir a la entidad que imparta el curso, sean sindicatos o patronal, de su minusvalía para que soliciten la partida para personal de apoyo, en este caso, un intérprete.

-¿En qué sectores se integran estos discapacitados?

-La mayoría de las inserciones que se consiguen son muy duraderas pero para puestos poco cualificados: peones de almacén o reponedores, operarios para fábricas, personal de limpieza. También hay algún puesto de cajeros de supermercados para afectados con hipoacusia leve.

-¿Por qué no hay contratos en nivel más especializado?

-Además de la barrera social, que sufre cualquier discapacitado, en este colectivo hay una ruptura formativa a partir de la ESO. A mi modo de ver, la integración en el sistema educativo en los centros ordinarios no ha funcionado como debería y les cuesta tanto llegar ahí que muchos no se plantean seguir estudiando. Supongo que siempre faltó dinero para personal de apoyo, intérpretes o profesores capacitados.

-¿No hay diferencia en las distintas generaciones?

-Hay casos en los que sí, incluso superan la universidad. Pero la mayoría dejan la formación mucho antes. La realidad es que no llegan más preparados para el mundo laboral que los que tienen ahora más de 40 años. Los sordos de antes lo pasaron muy mal pero muchos aprendían algún oficio o trabajaban en casa, por pura necesidad de supervivencia. Ahora, al igual que ocurre también en el mundo oyente, los jóvenes están más protegidos y yo los noto más inmaduros y peor preparados.