Hasta seis protestas colapsan Ravella

La institucionalización de la celebración propició la concentración de colectivos indignados

Bueno trató de entregar un sobre a Feijoo, que este rechazó.
Bueno trató de entregar un sobre a Feijoo, que este rechazó.

vilagarcía / la voz

El Concello de Vilagarcía limitó ayer las celebraciones del centenario a un acto institucional, y eso llenó a un tiempo la Casa Consistorial de autoridades y la plaza de Ravella de colectivos dispuestos a mostrarles su indignación. Hasta seis protestas diferentes confluyeron delante del Concello vilagarciano para recibir con gritos y pitos a los invitados que iban llegando, primero, y al presidente de la Xunta, después.

Las trabajadoras de Cuca -que por la mañana recibieron ante la fábrica la visita de la policía, que acompañaba a dos camiones- llevan tiempo reclamando una reunión con Núñez Feijoo, así que acudieron al Consistorio con la intención de hacerse ver y con la esperanza de llamar la atención del presidente. Se fueron cansadas y sin lograr captar un gesto de apoyo.

Sí consiguió acceder a las autoridades, concretamente al vicepresidente Alfonso Rueda, Carmen Avendaño, que acompañaba al colectivo de trabajadores de los servicios de prevención y atención a drogodependientes en su protesta contra los recortes. Avendaño consiguió arrancar el compromiso de una reunión, en quince días, con los números 1 y 2 de la Xunta.

La junta de personal del hospital trasladó, a su vez, a Ravella su reclamación de mejoras asistenciales y la tan ansiada ampliación del centro sanitario.

El sindicato CIG también decidió concentrarse ante Ravella, y con él la plantilla de Alfageme, que reclama una solución para las plantas de Ribadumia y de Vilaxoán. Un grupo de afectados por las preferentes cerraban el amplio listado de malestares que ayer se exhibieron ante el presidente de la Xunta. En total, unas trescientas personas se congregaron ante la sede consistorial de Vilagarcía.

Los concejales del BNG cambiaron el acto institucional por un hueco tras el cordón policial. Y el edil de EU Ramón Bueno, vestido con una camiseta reivindicativa de Vilaxoán, intentó entregarle un sobre a Feijoo. No pudo hacerlo, porque este quiso darle la mano y como Bueno se negó a brindársela, tampoco el presidente recogió el sobre.

El de los sobres fue, precisamente, un tema recurrente en las proclamas del público, que hizo caer confeti sobre sus cabezas. Mientras, en el interior del edificio se sucedían los discursos, fuera proseguían los gritos. Medio centenar de policías vigilaban el cordón que habían formado con vallas para evitar el paso de los concentrados. No tuvieron que intervenir, aunque se produjo un momento de tensión cuando unos chicos comenzaron a mover el cerco y los agentes acudieron para tratar de mantenerlo en su sitio.

Medio centenar de agentes vigilaban que no se rompiese el cordón policial

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