«El papa no se cree indispensable»

Raúl Romar García
R. romar REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Paco Rodríguez

Pablo Blanco Sarto, teólogo, filósofo y profesor de la Universidad de Navarra, es uno de los mayores conocedores de la vida y obra del papa. Hizo su tesis doctoral sobre Joseph Ratzinger y publicó una biografía

27 feb 2013 . Actualizado a las 21:31 h.

El teólogo, filósofo y profesor en la Universidad de Navarra Pablo Blanco Sarto es, probablemente, uno de los mayores conocedores de la vida y obra del papa. Hizo su tesis doctoral sobre Joseph Ratzinger y más tarde publicó la biografía Benedicto XVI. El papa alemán, a la que siguieron otras obras en las que profundizó sobre la figura del primer pontífice que renuncia a su cargo en quinientos años.

-A usted, que lo conoce bien, ¿le sorprendió la renuncia?

-En un primer momento sí me sorprendió. No voy a decir que tuviera una información privilegiada y que no me sorprendiera, como a todo el mundo, pero luego, pensándolo bien, me ha parecido coherente con su forma de ver las cosas, la Iglesia y la propia figura del papa.

-¿Y cuál es esa visión?

-Benedicto XVI no ve la figura del papa como la de un monarca absoluto que gobierna la Iglesia en solitario, sino que cree que debe ser un gobierno en comunión con todos los obispos del mundo.

-¿Encaja entonces su filosofía con esta decisión?

-Sí. Si él considera que sus condiciones físicas, psíquicas o emocionales no son las adecuadas, su pensamiento es que tiene que dejar paso a otro que se sienta más capacitado. El papa no se considera imprescindible. Y, en este contexto, sí me cuadra la decisión que ha tomado con su forma de ver las cosas.

-Entenderá que es llamativo el hecho de que sea el primer papa que dimita en 500 años.

-Ahí estamos totalmente de acuerdo. Es llamativo.

-¿Sentará precedente, en el sentido de que se lo pondrá más fácil a otros que estén en sus mismas circunstancias?

-Evidentemente, sí que puede sentar precedente. Juan Pablo II actuó de forma distinta. Ofreció un testimonio de heroísmo con su sufrimiento y este papa ha considerado que, por circunstancias personales, debía pasar el testigo a otro. Pero ambos planteamientos me parecen igual de legítimos.

-¿Y no cree que en su renuncia hayan influido otros problemas internos?

-Si hay una presión, yo la desconozco. No existe una información fiable. Creo que la renuncia justificada por falta de fuerzas es entendible y razonable. Creo que, en su estado, no se imaginaba en la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Brasil, con todo el mundo bailando.

-¿Cómo cree que la historia entenderá su renuncia?

-Yo creo que la renuncia quedará como una anécdota. Su decisión no ha sido nada egoísta. Es una decisión que ha tomado por el bien de la Iglesia y la historia lo reconocerá.

-Y a Benedicto XVI, ¿cómo se lo recordará?

-Pasará a la historia como un gran teólogo y como un gran pastor. La figura de Benedicto XVI es la de un hombre que se ha portado como un gran cristiano que ha prestado un servicio impagable a la Iglesia. Así se le reconocerá.

-¿Qué legado deja?

-Ha combatido la pederastia, conforme a unas leyes, para erradicarla de la Iglesia. Ha puesto orden. Ha dejado un magisterio luminoso, claro y muy didáctico. Es un legado que quedará para la historia.

-¿Cómo es en persona?

-Lo conocí por primera vez cuando vivía en Roma y estudiaba Filosofía del Arte. Estaba organizando un evento y, de repente, apareció Ratzinger, que entonces era el prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe. Podía mirarme por encima del hombro, pero me sorprendió por su sencillez, humildad y sentido del humor. Luego hice la tesis sobre Ratzinger y me carteaba con él, hasta que fue nombrado papa.

-Ahora, que se retira, podrá retomar el contacto.

-Sí. Espero tener la oportunidad de cumplir mi sueño de hablar con él.

pablo blanco sarto teólogo, autor de una Biografía de Benedicto XVI