Nacido para correr sobre las olas

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

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MONICA IRAGO

Jacobo García García acaba de ganar su primer título gallego absoluto de Optimist

24 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Cmirando al futuro jacobo garcía garcía

La clase Optimist es el común denominador de todo regatista de competición. La modalidad en la que todo chaval que se inicia en la navegación se enrola para adquirir las nociones básicas del manejo de una embarcación. Pensado para comenzar a rodar a las jóvenes promesas de la vela, el Optimist se divide a su vez en tres categorías. La A, para los más veteranos, en la que aparecen los deportistas de 13 a 15 años, la B, para niños de 11 y 12, y la C, para los menores de esta última franja. Entre los de la B ellos figura desde el mes pasado el vilagarciano Jacobo García García (23 de enero del 2002). Un chaval que está demostrando una precocidad fuera de lo común para mayor satisfacción de la sección de vela del Liceo Casino de Vilagarcía.

El mejor de 128

Hace un par de semanas, Jacobo se alzaba con el título gallego absoluto de la Clase Optimist. O lo que es lo mismo. Demostró ser el mejor de los 128 regatistas de las clases A, B y C citados en aguas de la capital arousana. Un logro reservado normalmente a chavales de 14 ó 15 años, en la recta final de su paso por la modalidad. Un éxito que ha pasado a encabezar un palmarés impropio de alguien de la corta trayectoria vital de Jacobo.

«A mi me gustaba el mar, y mi padre me dijo si quería probar en la vela». Así, explica, empezó Jacobo su singladura. Y no se arrepintió. En la desaparecida escuela municipal de vela descubrió con 7 años que lo de regatear «era divertido». De ahí que su salto a la sección de vela del Liceo Casino se sucediese como algo natural.

Era el verano del 2008, y Jacobo recuerda ver entonces en la Praza de A Peixeiría la imagen de Antón Paz conquistando su oro olímpico en la Clase Tornado junto al pontevedrés Echavarri. Antón pasó a figurar en una lista de ídolos de infancia que fue engordando para sumar al otro hermano Paz, Carlos, y a la otra campeona olímpica del Liceo Casino, Támara Echegoyen.

Tremendamente competitivo, como explica su entrenador, Ero Pons, el joven García quedó segundo clasificado en su primera competición oficial. La regata de bautismo que abre la carrera de cualquier navegante novel, celebrada en Vilagarcía y con cerca de 120 participantes.

Primera temporada

A partir de ahí, Jacobo completó su primera temporada de competición ganando el campeonato autonómico y la clasificación del ránking gallego de la categoría C, además de un puesto 76 de la general de Optimist de este último. La temporada pasada repitió título autonómico y del ránking, en el que subió a la quinta plaza general de las tres categorías, A, B y C; estrenándose en un Campeonato de España con una plaza 63 en la general de una clasificación con 124 competidores.

«Llevar el timón». Eso es lo que «más me gusta» cuando sale al mar, dice Jacobo, que se confiesa más a gusto «en el agua que en tierra». Y al timón espera alcanzar algún día su sueño: «Ser campeón olímpico». ¿En qué clase? «En el 49er». Una salida al agua con Carlos Paz lo enamoró de «un barco muy divertido y rápido». Ideas claras de quien se ve patrón antes que marinero.

on tan solo 11 años, Jacobo García ya tiene un nombre dentro de la vela gallega. Este joven vilagarciano se convirtió hace un par de semanas en campeón gallego absoluto de la clase Optimist, al imponerse a 128 embarcaciones en aguas de la Ría de Arousa.

A pesar de su corta edad, Jacobo luce ya un importante palmarés a sus espaldas. Desde que empezó a competir en el mundo de la vela aparece en lo alto de los pódiums de todas las categorías autonómicas, y el año pasado fue el regatista más joven en participar en el Campeonato de España de Optimist.

Jacobo demuestra día a día que le apasiona navegar, y que no se acobarda ante ningún rival. Esta es la fórmula para que aporte resultados extraordinarios al Liceo Casino en cada regata en la que compite. Con 7 años se subió por primera vez a un optimist, y desde ese momento apuntó maneras por lo rápido que se hacía con la dinámica de la embarcación. Su dedicación constante le augura un futuro prometedor. Pronto veremos su ascenso en la vela nacional.