Su trayectoria culminó en Argentina

La Voz

FIRMAS

Al indagar sobre la biografía de su bisabuelo, Portela descubrió que tras dimitir de su cargo, en 1888 solicitó la legalización de su título ante la Dirección General de Instrucción Pública con el fin de marcharse a Argentina y logró que la Escuela Especial de Arquitectura de Madrid le diera el visto bueno en 1889. Se estableció y fue catedrático en Córdoba, donde murió. «Una de las cosas que me sorprendió fue que dejó aquí a su mujer y tres hijas, mientras que dos hijos se fueron con él», señala. Al parecer, la cuestión de la titulación está en relación con los problemas con su trabajo en el Ayuntamiento, y la dimisión de su cargo. «Creo que estaban detrás las disputas entre los arquitectos y los maestros de obras. Su título procedía de la Academia de Bellas Artes de Valladolid y se decía que no podían ser arquitectos municipales de ciudades de más de 20.000 habitantes. Estuvo siempre interino, pero aún así hizo media ciudad».