La marcha de Molina pone en aprietos al Vilalonga

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

La directiva celeste aceptó la dimisión del entrenador en su tercer intento en 24 horas por abandonar voluntariamente el banquillo del Novo San Pedro

20 feb 2013 . Actualizado a las 15:54 h.

Un revulsivo. Eso es lo que quiso regalarle ayer Jacobo Molina al Vilalonga. Su último servicio en agradecimiento a la confianza que la directiva de José Miniño puso el pasado verano en Guillermo Fernández Romo y su persona para sacar adelante un proyecto en la Tercera División con el único objetivo de lograr un año más la permanencia en la categoría. Molina presentó en la noche del domingo su dimisión a los responsables del club celeste tras el 0-5 encajado en el Novo San Pedro a manos del intratable Racing de Ferrol. Lo volvió a hacer ayer por la mañana tras no serle aceptada en primer término. E insistió por la tarde hasta que a primera hora de la noche se le dijo sí.

Ascendido de segundo a primer entrenador del Vilalonga tras la marcha de Guillermo Fernández al Betis B a mediados de diciembre, el imperio de los resultados ha convencido a Molina de que el equipo sanxenxino necesita un cambio radical. Y ese, una vez quemado el cartucho de los refuerzos invernales, solo puede pasar por un cambio al frente del banquillo.

En zona de descenso, el Vilalonga encadena 13 jornadas sin ganar. Las nueve últimas, con el ya ex técnico celeste a los mandos. Su balance, cuatro empates y cinco derrotas. «Presenté mi dimisión porque la línea de continuidad que se mantuvo desde la marcha de Guillermo no funciona», explicó ayer el protagonista.

La cuestión es, apunta, que «durante la semana trabajamos los errores, y en cada nuevo partido veo un error individual, una falta de concentración... que le cuesta goles al equipo. Y eso hace daño al grupo. Fui segundo antes que primero, y sé qué problemas ha habido con cada jugador, los que hay y los que habrá. Esto no tiene nada que ver con el 0-5 con el Racing. Es algo pensado. Y lo hago cuanto antes como agradecimiento a la directiva».

Claro que, sin quererlo, Molina ha generado un gran problema al club. La Federación acaba de dejarlo sin servicios federativos por sus impagos a cinco de los jugadores que lo denunciaron el pasado verano vía AFE.