La megatubería va a verter en mitad de la ría y a las puertas de las Cíes
17 feb 2013 . Actualizado a las 06:00 h.El pasado martes nos visitaron los miembros de la Comisión de Peticiones europea, tan solo 14 años después de que empezaran a llegarles las denuncias por la contaminación de las rías. No son precisamente ágiles los procesos en Bruselas. Pero en nuestra ría se vivió un fenómeno curioso: unos cuantos de los 56 puntos de vertidos contaminantes frecuentes, tanto urbanos como industriales, justamente ese día no vertían. La pérdida del factor sorpresa marca la diferencia entre una inspección y una visita.
En cualquier caso, durante su crucero flotaron sobre 350 millones de litros de aguas contaminadas, el vertido diario medio, junto a los mayores niveles de plomo de las aguas gallegas y un largo cóctel químico.
Aún así es importante no crearse grandes expectativas, y para ello lo mejor es clarificar hasta dónde llegan las competencias de la delegación, que para el asunto que nos ocupa tienen un escaso recorrido, pues como dice su reglamento «los actos de la Comisión de Peticiones no podrán invalidar las decisiones adoptadas por las autoridades de los estados miembros». Y ahí está la clave, que las decisiones de los estados van bien encarriladas, como afirmaba un eurodiputado, pero encarriladas hacia no resolver el problema, apostando unánimemente por una macrodepuradora avalada por PP, PSOE y BNG.
Si hay algo verdaderamente ilustrativo del futuro macroproyecto, es la prisa extraordinaria por licitar cuanto antes, su colector de salida. Es decir, la megatubería que va a verter, seis kilómetros mar adentro y repartido por 30 salidas, las aguas presuntamente depuradas, justo a medio camino para que la mitad del vertido se esparza por el interior de la ría y la otra se vaya a Cíes, en pleno parque nacional
Nos preguntamos qué justificación tiene semejante obra, multimillonaria. Si tan perfecta va a ser la depuradora, si tan cristalinas saldrán sus aguas como aseguran Concello y ministerios? ¿por qué no verterlas en Samil? Ese gran colector, diseñado para verter donde nadie vea lo que sale y que se disperse cuanto antes huele fatal, nunca mejor dicho.
Pero lo más significativo son las declaraciones. La Xunta presume de la reducción de puntos de vertido (45 en Vigo) lo cual, teniendo en cuenta las deficiencias en los sistemas de depuración, viene a ser que vertemos lo mismo pero concentrado en menos sitios. Es interesante y pertinente su solicitud de fondos para acometer el saneamiento, pero también es necesario explicar por qué resultaron inútiles los fondos invertidos (solo entre el año 1995 y 2000 más de cien millones) y por qué no se destinaron a este fin apenas nada de los miles de millones de euros de fondos estructurales recibidos durante tantos gobiernos de distinto signo.
El BNG criticó duramente, con razón, que en las últimas décadas Concello, Xunta y gobierno central no hicieron nada por el saneamiento de las rías. Quizás olvidando, o no, que ese plazo incluye sus períodos de gobierno en Xunta y Concello y el voto de su grupo aprobando unos presupuestos del Estado que olvidaban el saneamiento.
Y finalmente, porque en frases delirantes es difícil superarle, el alcalde afirmando que en breve Vigo va a tener el mejor sistema de tratamiento de aguas del mundo. Nada menos. Sus antecesores dijeron lo mismo cuando inauguraban la depuradora vigente, mientras despreciaban a los colectivos ecologistas, vecinales y de pescadores que denunciábamos que esa depuradora no resolvería el problema. Las hemerotecas las carga el diablo y la historia, ya ven, tiende a repetirse.
CHEQUE AL MEDIO AMBIENTE LA RÍA
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