«Este ano indultamos a "Antón"»

FIRMAS

José Pardo

Por primera vez en dos siglos de tradición, la comisión de fiestas de Espasante ha decidido alargar la vida del gorrino hasta que pase el día del patrón, el 13 de junio

06 abr 2023 . Actualizado a las 11:37 h.

El cerdo Antón parece esbozar un gesto de alegría cuando se acerca Agustín Maciñeira, Nelo, su guardián y artífice de mantenerlo con vida al menos hasta la fiesta patronal. El resto de la comisión de fiestas, Miguel Martínez, Manuel Novo y Luis Alonso, Orilla, respaldaron en seguida la medida de gracia propuesta por Nelo. «Este ano indultamos a Antón». Es la primera vez en los cerca de dos siglos de presencia del marrano Antón por las calles de este pueblo ortegano que se salva del sacrificio. Gracias a la generosidad de Gabriel Brillas, un madrileño con segunda residencia en la localidad quien, después de que su hijo comprobara en Facebook que su rifa era la premiada y que el cerdo Antón le pertenecía, se apresuró en llamar a Pancho Lamelas, amigo de Espasante, para regalárselo. Y este vecino lo donó a la comisión.

Contento con sus 150 kilos

A Antón se le ve contento, tal vez porque intuye que su existencia se está alargando más allá de lo habitual entre sus predecesores, lo que significa que Nelo y Manuel continuarán cebándolo. Ya supera los 150 kilos y se lanza sin tregua hacia la encaldada de berzas y patatas cocidas, aunque su debilidad son las manzanas, un manjar que degustó a placer durante todo el otoño.

La tradición manda en Espasante. Tras las fiestas de San Antón, en junio, la nueva comisión compra un lechón, que se cría por las calles del pueblo y contribuye a financiar los festejos del año siguiente, mediante la venta de rifas con su fotografía. «Antes as rúas eran de terra, era unha aldea, e para Antón, unha felicidade, porque podía andar solto... Agora, entre o asfalto e os coches, é perigoso e case non sae», constatan los responsables del bienestar del puerco.

Con buen tiempo, Nelo no se resiste a sacarlo de la pocilga -agradecen la colaboración de Xefa, la dueña de la cuadra y la finca donde se guarece- y deja incluso que le acompañe a tomar los vinos. Eso sí, sin perderlo de vista «porque todos os terreos están sementados de patacas e pode ser unha desfeita». «Faríalle falla unha corte cunha finca grande cerrada», reivindica. El principal valedor de Antón, «buque insignia de Espasante, unha parte vitamínima das nosas festas», quiere rendirle homenaje, a él y a todos los cerdos que le antecedieron, y a sus cuidadores.

Una oda al gorrino

Miguel le ha dedicado un poema -Oda a Antón, «A tus pies todo un pueblo se rindió, en ademán de culto y alegría (...)»- y Orilla bromea con sus ficticias visitas nocturnas al gorrino, cuando cierra el bar, para protegerlo del frío. «O peor é o final, cando a dor se apodera de todo o pobo, pola compañía que fai», lamenta Nelo, que se encariñó del animal desde el principio. De niños jugaban con el chancho callejero, todo un símbolo, que cuenta con una escultura en la antigua plaza do Pedregal.

La comisión del indulto (con página en Facebook) sugiere un hermanamiento de Espasante con La Alberca, un pueblo salmantino que conserva una tradición similar. Y Antón añora los días de gloria, hozando y revolcándose por la tierra o la arena de la playa, cuando Nelo le untaba el lomo de protector solar. Sin perder de vista a su nuevo amigo, un gato con el que comparte guarida desde hace semanas.

EN el Porto de Espasante UN Sábado DE 12 a 14 horas