Vilagarcía se queda sin el cruasán dominical de Ankarr

FIRMAS

MONICA IRAGO

Sigilosamente, sin previo aviso, Vilagarcía perdió este fin de semana una de sus pastelerías más emblemáticas. Quienes el domingo compraron sus cruasáns en el Ankarr que permanecía abierto, el veterano establecimiento de la calle Alejandro Cerecedo, lo hicieron sin saber que eran los últimos pasteles que servía el emblemático local. Desde el lunes, la pastelería permanece cerrada. Volverá a abrir el sábado, pero lo hará con una nueva gerencia, un nuevo nombre y una nueva marca.

Nostalgia

Atrás quedan varias décadas de trabajo, endulzando desayunos y meriendas a varias generaciones de vilagarcianos que sin duda evocarán con nostalgia aquella Vilagarcía de los buenos tiempos que poco a poco parece ir apagándose. Aquellos tiempos en los que Ankarr ponía el desayuno de muchos domicilios de la villa. Aquellos en los que los chiquillos buscaban en esta pastelería los cruasanes y bollos de leche que después venderían para recaudar algo de dinero para sus excursiones. O aquellos en los que los chavales reservaban la paga del fin de semana para deleitar el paladar con alguno de los dulces de Ankarr. El propio o, por qué no, el de aquel primer amor que quizás recompensaría con un beso una de las exquisiteces del local.

Las vacas gordas

A medida que aquellos niños se iban haciendo mayores, también Ankarr fue creciendo. Aquel local en el que empezó se fue quedando pequeño al tiempo que llegaba la moda de las pastelerías que también ofrecían café y bebidas. Fue entonces cuando nació, para acompañar a la vieja Ankarr, el nuevo establecimiento de la plaza de Ravella, un amplio local que abrió en el 2007 y que durante varios años comprometió las dietas de los arousanos.

Y las flacas

Pero ni siquiera un establecimiento añejo como Ankarr pudo esquivar los malos tiempos. La crisis económica y, quizás, una gestión inadecuada, se cebaron con la empresa. La primera víctima fue el local de Ravella, que cerró las puertas, en medio de un conflicto laboral, a finales del año 2011. La pastelería de Alejandro Cerecedo continuó abierta. Hasta el domingo, cuando la marca Ankarr cerró, quién sabe si para siempre, sus puertas en Vilagarcía.

Una nueva etapa

Quienes estos días pasen por delante del local verán que está cerrado a cal y canto. La clausura no durará mucho. El sábado la pastelería volverá a abrir. Pero ya no lo hará con el nombre de Ankarr, sino como Mousse Delicatessen. Este es el nombre que los nuevos inquilinos, Virgilio Almeida y Ana Paula, han elegido para el local. Virgilio fue trabajador de Ankarr hasta que hace algún tiempo decidió establecerse por su cuenta y abrió los primeros Mousse Delicatessen en Pontevedra y en Vigo, ciudad en la que tienen el obrador. Desde aquí servían al Ankarr de Vilagarcía hasta que les propusieron quedarse con él y decidieron apostar por ello.

Cambio de imagen

Durante estos días, Virgilio y Paula apuran las obras para cambiar un poco la imagen de la confitería, porque, pese a su tradición, Virgilio opina que los acontecimientos de los últimos meses quizás hayan desgastado un poco la marca. Una mano de pintura y algún que otro arreglillo darán un aire nuevo a un local en el que, desde el sábado, se venderá lo de siempre. Con algún nuevo producto, eso sí, que se incorporará a la oferta.

Caras conocidas

También las caras que se encontrarán los clientes al otro lado del mostrador les sonarán. Dos de las trabajadoras que ya estaban en Ankarr continuarán en esta nueva andadura de la tienda de Alejandro Cerecedo.