En su día, el recinto abrió a medias por problemas de condensación
06 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Fue una de las demandas históricas de los boirenses, pero parece que la piscina de Boiro se gestó con mal pie. Ya cuando abrió, lo hizo a medias, con una parte de las instalaciones inactiva debido a la existencia de deficiencias que tuvieron que ser subsanadas tras la inauguración. Era, quizás, el preludio de lo que ocurriría una década después: un cierre de las instalaciones, de momento, indefinido.
Tal día como hoy del 2002, solo un mes después de que el complejo deportivo de A Cachada entrara en funcionamiento, La Voz daba cuenta de una visita realizada por el entonces secretario xeral para o Deporte: «Eduardo Lamas asegura que las deficiencias de la piscina de Boiro se solventarán en los próximos días». Una parte del recinto sufría goteras por un fallo en el sistema de condensación.
El problema quedó resuelto, pero solo una década después, el complejo deportivo cobraba de nuevo protagonismo. El 7 de julio del 2012, La Voz titulaba: «El cierre de la piscina boirense deja sin servicio a quinientos abonados». La empresa concesionaria, Sidecu, hacía referencia entonces a la existencia de graves deficiencias en el edificio y al riesgo de desplome del falso techo.
Pese a que aquella clausura de las instalaciones se planteaba como una medida temporal, e incluso se anunciaba su reapertura para después del verano, la piscina sigue cerrada a día de hoy. El conflicto entre el Ayuntamiento y la empresa concesionaria está tan enquistado que todo indica que el cierre va para largo. De hecho, hace solo unos días, el 29 de enero, La Voz alertaba del mal estado del recinto: «La gestora de la piscina de Boiro no vació el vaso desde el 2004».
Dos días después, la empresa anunciaba su intención de recurrir a los tribunales.