Resignados


El buen escritor y periodista que es Manuel Veiga ha explicado en un diccionario humorístico, pero escrito muy en serio, cómo divide a su entorno y al mundo en indignados y resignados. Los gallegos, según su criterio, militamos en el segundo estadio sentimental. Una definición que nos va como anillo al dedo a los antiguos clientes de Caixanova, nombre que para muchos ha seguido conservando a pesar de su integración y conversión en Novagalicia Banco. Quizá haya más resignados que indignados, aunque de estos, en el asunto, todos tenemos un poco. Los conformistas deben haberse convencido de que tras la larga batalla no hay quien salve a la entidad, que en cualquier momento puede ser pasto de la voracidad del sistema financiero.

Vigo es la cuna de la decepción cuando ya nadie garantiza que perviva siquiera una mínima porción de la antigua obra social. Cada día se da un paso más hacia el desmantelamiento de la institución que es viguesa desde 1880 y tuvo la desgracia de caer en manos de un equipo que después de hacer no pocas cosas positivas, se embolsó unas indemnizaciones astronómicas que está por ver si son irregulares. Como problemas no menores, los inversionistas que con intención de echar una mano a los directivos actuales, se pueden quedar sin una peseta como la inmensa mayoría de los que adquirieron preferentes. En este contexto no se entiende muy bien que Novagalicia pusiera en marcha un nuevo banco, con la marca Evo, que guarda bastantes similitudes con ING. Y ahora, el FROB, que viene arrasando como accionista mayoritario, señala que va a vender a corto plazo el Banco Gallego, participado por el grupo fusionado.

Ahora ha trascendido que entre los miles de despidos van a figurar más de un millar de 50 años o más, que probablemente no volverán nunca a trabajar.

gegonma@gmail.com

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