El piloto lucense José López Rivas supo convertir en realidad su sueño de cruzar la línea de meta del Dakar 2013 en Santiago de Chile
25 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Para finalizar un rali de más de nueve mil kilómetros de dunas, montañas, despeñaderos, piedras y tierra hay que saber gestionar. Y eso fue precisamente lo que supo hacer el piloto lucense José López Rivas para convertir en realidad su sueño de cruzar la línea de meta del Dakar 2013 -el raid más temerario del planeta- en Santiago de Chile. Luce un moreno con la patente del desierto de Atacama. Desde que completó la última edición de la prueba que transcurrió por Perú, Argentina y Chile hace unos días, recibe llamadas constantemente a su móvil. «No te imaginas lo que sufrimos», comenta sonriente. «Fue una lucha titánica diaria», puntualiza. Afincado en Sanxenxo desde hace más de 20 años, López Rivas, con el copiloto lucense Diego Vallejo, y el mecánico pontevedrés Pablo Malvar, escribieron una página en la historia del motor de Galicia al ser el primer equipo gallego en turismos que finaliza el rali más duro. En coches, también el gallego Tonecho Amor había concluido un Dakar a finales de los años oc, y en motos fue el carballés Fran Gómez Pallas el que había logrado la hazaña en más de una ocasión.
-Lo ha intentado en otras cuatro ocasiones y fracasó. ¿Qué siente ahora al vivir el sueño de acabar un Dakar?
-Estoy feliz e increíblemente contento de haber conseguido este reto personal. Fue un Dakar durísimo. La mayoría de los pilotos coinciden en que fue el rali más duro de las 35 ediciones de la prueba. Quedó demostrado que la mayoría de los equipos aprendieron a desenvolverse en este tipo de terrenos de dunas y montañas.
-En esta edición hubo menos abandonos. ¿En qué se ha mejorado?
-Vi sobrevivir a pilotos que habían volcado tres veces, con sus coches desguazados y seguían en carrera. En otros ralis se habían producido grandes debacles. Hace unos años, solo en la tercera etapa cayeron 32 equipos, y en la séptima etapa de la misma prueba abandonaron otros 28. En la actualidad, los pilotos aprendieron a moverse mucho mejor. Además, las máquinas están mucho más preparadas.
-¿Cómo se superaban las adversidades en las dunas y las montañas de Perú, de Argentina, de Chile, el Atacama?
-Fuimos haciendo lo que pudimos. Resucitábamos cada día y nos sobreponíamos a las dificultades de la carrera. El Dakar empezó duro y acabó más duro. Sufrimos en todas las etapas. Incluso la última etapa, en la que ya piensas que es solo para llegar, fue muy dura, muy complicada. Hubo un coche volcado, un Buggy ardiendo. Pero al final pudimos llegar. Logramos este resultado para Galicia y para todos los gallegos.
-¿Cuál fue el momento más complicado? ¿Hubo algún día en el que el abandono parecía inminente?
-Hubo dos momentos clave que casi nos obligan a abandonar. El abandono estuvo ahí. El coche no andaba. Pensamos que había un fallo eléctrico en el paso del combustible que no alcanzaba los inyectores, pero finalmente descubrimos que era un cable del corte encendido que se había soltado. Y esa noche, debido al polvillo de un fesh fesh [la presencia de mucha arena que dificulta la visibilidad] el embrague no funcionaba. Fuimos soplando la arena de la campana del embrague con un compresor y logramos accionarlo lo justo para poder salir.
-Un rali, otra vez, con fallecidos.
-Todos los años que fui al Dakar siempre hubo que lamentar alguna desgracia. Los accidentes son inevitables. Vimos la manta que cubría lo que resultó ser el cuerpo sin vida del motorista francés [Thomas Bourgin].
-¿No existe ese irremediable miedo a la muerte?
-No tengo ese miedo. Las medidas de seguridad que llevamos son buenas, aunque siempre hay accidentes mortales. Son muchas horas al volante.
josé lópez rivas piloto gallego que finalizó el dakar 2013
«Vimos la manta que cubría lo que era el cuerpo sin vida del francés [Bourgin]»