Un polígono industrial gafado

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

Las primeras empresas se instalaron en el 2000.
Las primeras empresas se instalaron en el 2000. s. balvís< / span>

Sigue teniendo deficiencias trece años después de su construcción

22 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El polígono industrial de Boiro es uno de esos proyectos que parece que nacieron gafados y están por ello condenados a ser fuente continua de polémicas. Un conflicto con los comuneros de Cimadevila, que acusaron al Concello de haber ocupado más terreno del previsto, y la demora en la ejecución de las obras de urbanización marcaron los primeros años de historia del parque empresarial de Espiñeira. Hoy en día, tras una ampliación culminada en el 2009, los problemas iniciales relacionados con la existencia de graves deficiencias en los servicios básicos continúan.

Aunque empezó a gestarse varios años antes, el proyecto del recinto de Espiñeira cobró forma tal día como hoy de 1997: «Concello y Xestur firman el acuerdo para crear el polígono industrial de Boiro». La Voz de Barbanza daba cuenta en su portada de este importante paso, pero los empresarios todavía tendrían que esperar tres años para instalar sus naves en el recinto.

Ya cuando estaban comenzando a levantarse aquellas primeras industrias empezó a hablarse de la necesidad de ejecutar una segunda fase, que no llegó a materializarse hasta el 2009. Mientras se urbanizaba más terreno salían a la luz una serie de deficiencias. El 30 de agosto del 2006, La Voz titulaba: «Empresarios del polígono de Boiro dicen que el recinto está abandonado». Por aquel entonces, los empresarios ya criticaban la precariedad del recinto desde una asociación de propietarios. A día de hoy, este colectivo sigue reivindicando la ejecución de mejoras en materia de abastecimiento de agua y alumbrado, así como un nuevo vial entre las dos fases del parque.