Jornada de lluvia intensa, temporal de alerta naranja y un perro en el camino. Un buen susto fue el que debió llevarse ayer el conductor que en torno a las once de la mañana alertó de la presencia de un perro en la autopista. Menos mal, que al parecer, por esta vez eso quedó en un susto.
Los agentes del Destacamento de Tráfico de Lalín recibieron el aviso de que un conductor alertaba de la presencia del animal en la AG-53, concretamente a la altura del kilómetro 58,59, más o menos a la altura de Dozón. El can caminaba por la carretera y fue visto en el carril de la autopista en dirección Santiago. Los agentes de Tráfico se desplazaron inmediatamente hasta la zona de la autopista donde se encontraba el animal pero pese a las labores de búsqueda efectuadas por la zona y a través de la autopista estas fueron infructuosas y no encontraron ni rastro del perro.
Lo malo es que alertas como estas continúan repitiéndose con frecuencia, con el consiguiente peligro para todos. Sobre todo teniendo en cuenta que la presencia de tres perros en la autopista fue causa del accidente mortal que hace unos meses costó la vida a un niño.
Pena que los perros no sepan leer ni interpretar las señales que les impiden el paso. Los conductores sí la ven, al igual que las recién colocadas que advierten de la posibilidad de encontrase con fauna salvaje suelta. Aunque eso de poco o de nada vale cuando alguien se encuentra de golpe con un jabalí, una familia de ellos o un grupo de perros de excursión por el medio del asfalto.