Los alumnos del colegio Vales Villamarín de Betanzos viven algunas situaciones esperpénticas. Solo el nuevo centro les puede poner fin
18 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Cada curso que pasa el colegio de Betanzos se parece más a un servicio de urgencias en plena epidemia. Las imágenes que ofrece el Vales Villamarín en algunas de sus esquinas son un claro mensaje que reclama a gritos un socio, un nuevo centro escolar que permita acoger alumnos del colegio más masificado de Galicia.
Aquí las aulas colonizan los pasillos. Las clases de apoyo se dan junto a las escaleras, o en transiciones hacia otros lugares. La ANPA ha registrado hasta cuatro aulas improvisadas donde se ayuda a estudiantes con algún tipo de dificultad.
La próxima víctima de la masificación es el aula de idiomas. Es una de las tres disciplinas que tienen aforo propio, junto con música e informática. Cada curso se revisan los huecos para ver nuevas opciones de reubicación, y el aula de idiomas tiene todas las papeletas, pese a que ya es grave el hecho de que solo haya un recinto de este tipo para un centro con casi mil alumnos. Observando la evolución de la natalidad en Betanzos es más que probable que se elimine para dar cabida a una nueva clase convencional. Aunque siempre está la alternativa de los barracones.
Salón de actos... y comedor
También resulta insuficiente un comedor de cincuenta plazas cuando da servicio a 130 alumnos. En este caso, el alivio lo aporta el salón de actos, otra vuelta de tuerca para avanzar en el día a día. Acabada la comida, los niños se encuentran con otro problema: la obligación de hacer turnos para lavarse los dientes.
También hay relevos para el uso del patio. Cuando llueve, parte del alumnado ha de sacrificarse y quedarse en el interior del centro, en la biblioteca, los pasillos o las aulas, donde se facilitan entonces juegos de mesa. Se procura que los más pequeños gocen del esparcimiento exterior en un patio con demasiadas columnas para determinados ejercicios. Seis de las clases del Vales Villamarín superan la ratio de 25 alumnos. La comunidad escolar pospuso hace un año una solución temporal a la espera del nuevo colegio, del que la Xunta asegura que iniciará las obras este mismo año.