El desbroce de un solar descubre un «tesoro» en Guísamo

La Casa do Cortés, construida en 1900, esconde un Hudson del año 1948


Bergondo / la voz

La maleza mantuvo escondida durante décadas una casa indiana en el centro de Guísamo, de la que todos sabían pero cuya silueta casi ningún vecino recordaba ya con claridad. Después de que el Concello de Bergondo diese orden de limpiar el solar, reapareció a la vista de todos los que transitan al borde de la N-VI un inmueble construido entre 1900 y 1905 y que, aunque ya no luce como antaño y su estructura está seriamente dañada, hace volar la imaginación sobre sus años de esplendor.

Según consta en el archivo de la Concejalía de Urbanismo, el edificio se llama Casa do Cortés. Su ficha técnica indica que está en el lugar de Brea, que tiene un «cuerpo cúbico de dos alturas, con una gran torre y dos balcones, uno de ellos con gran vuelo», aunque en la actualidad está totalmente oculta por las enredaderas que aportan un halo fantasmagórico a la mansión modernista.

Un Hudson en el garaje

El porche de la entrada todavía conserva columnas compuestas y arcos de medio punto, así como capiteles adornados con motivos vegetales. De hecho, es casi lo que mejor se conserva en todo el edificio. El interior del inmueble, en cambio, está ruinoso. Tan solo quedan en pie algunas vigas que aguantan la estructura de madera, seriamente dañada y que corre el riesgo de que, en cualquier momento, se desplome.

A pesar de ello, algunas paredes continúan en pie y a simple vista se distingue dónde estaba el vestíbulo, algunas habitaciones, la cocina o el salón principal, al que se accedía a través de arcos típicamente modernistas que coronaban las puertas. También quedan las huellas de una antigua escalera, la madera de las paredes o la balaustrada que daba a un jardín lateral y en el que todavía siguen en pie dos enormes palmeras. Y en un edificio anexo, que probablemente funcionó como garaje, sigue aparcado un vehículo histórico que, según los expertos, podría tratarse de un Hudson del 48. La chapa está oxidada y las ruedas inservibles, pero algunos elementos conservan la antigua pintura azul y, bajo el morro, sigue parte del motor que rugió en su época por toda la comarca.

Una sórdida historia

Los mayores de Guísamo recuerdan historias un tanto sórdidas relacionadas con esta casa. Según cuentan, a esta villa se trasladó una señorita de buena familia desde Asturias para pasar una temporada con su familia. Allá dejó un novio que los parientes no aceptaban pero que la vino a buscar a Guísamo. La historia de amor no terminó bien, ya que el joven la asesinó cuando regresaban del baile de la fiesta y, después, él mismo se quitó la vida.

Este solar de 20.000 metros cuadrados en el que se iba a construir una urbanización con viviendas unifamiliares está ahora a la venta. ¿El precio? Más de un millón de euros.

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