Jacobo Valle Martínez-Sapiña trabaja como ingeniero de una consultora ferroviaria suiza en la capital británica
06 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Después de acabar la ingeniería de Telecomunicaciones, Jacobo Valle Martínez-Sapiña decidió hacer un máster relacionado con su especialidad en la Universidad de Plymouth, en el condado de Devon. Y dos años después, continúa en Inglaterra, ahora trabajando en la capital, Londres.
A pesar de haber estado solo ese año, subraya que le gustó mucho más el sistema universitario británico que el español: «En Plymouth valoraban más el trabajo que haces durante todo el curso que el examen final; en España, te la juegas a todo o nada en ese examen». Ya antes de finalizar el máster, realizó varias entrevistas de trabajo a lo largo del país, pero las condiciones laborales que le ofrecían «no se parecían nada a las que me ofrecieron en Inglaterra».
Así es como ha recalado en la consultora ferroviaria Enotrac UK, una empresa suiza con sucursal en Londres donde se dedica, entre otras cuestiones, a estudios de compatibilidad electromagnética y de energía. En el primer caso, explica que la firma se encarga de comprobar «que el sistema ferroviario electrificado no afecte al funcionamiento de otros dispositivos electrónicos». «Por ejemplo, si una línea de un tranvía pasa cerca de un hospital, esta no debe afectar al funcionamiento de los escáneres de resonancia magnética o desfibriladores. O si alguien lleva un marcapasos, que este no se vea afectado por el campo producido por la línea electrificada».
Este primer contrato es como ingeniero y no como becario. «La empresa invierte mucho en mí, ya que quiere seguir formándome como ingeniero y me está pagando clases de alemán, porque les interesa que sepa el idioma, así como otros cursos relacionados con el ámbito de la empresa», dice este joven de 27 años. «Y desde el primer día me preguntaban mi opinión...».
Jacobo señala que la adaptación al estilo de vida británico ha sido fácil, «porque ya había estado anteriormente en cursos de perfeccionamiento de inglés y la cultura y costumbres me eran familiares». Aunque hay aspectos a los que no se habitúa. Como por ejemplo, «a que pongan moqueta en todos los sitios, ¡incluso en el baño!» o a que no haya persianas: «Uno se levanta a las cinco de la mañana sin que quiera».
En el caso de la temida comida inglesa, también «pensaba que iba a ser peor, pero al comprarla y cocinar a mi estilo, no he tenido el shock; aún así, siempre que regreso de España voy con la maleta llena de comida». En general, dice que las grandes superficies «tienen precios más o menos normales». Aunque tiene claro que «comer sano es caro, pero comer mal, barato»
Subraya que Londres «es una ciudad que ofrece mucho y siempre hay algo diferente que hacer cada día». En este sentido, Jacobo señala que tiene relación con varios españoles y que cada fin de semana, suelen explorar alguno de los barrios de la ciudad, «o hacer excursiones a pueblos y lugares que queden cerca en tren», además de salir a cenar o a tomar algo. «Se suele salir bastante; depende del día, hay gente que se queda en sus barrios y va a los pubs. Si quedamos por el centro, vamos a la zona del Soho, Trafalgar Square, Angel o Islington», cuenta.
Destaca «lo bien que funciona» el sistema de transportes: «Es una maravilla que haya buses 24 horas y en algunos casos, trenes. Puedes ir a cualquier sitio de Londres».
Le gustaría volver algún día a España. «Para ingenieros siempre hay trabajo -indica-. Muchos de mis amigos están trabajando sin problemas, pero soy realista. En Pontevedra lo veo muy complicado, no hay empresas que contraten telecos. En el resto de España sí, pero por ahora lo veo difícil, no por la crisis en sí, sino por las condiciones laborales».