Birmingham debate bautizar a su aeropuerto con el nombre de Ozzy Osbourne. Como en Manchester o en Bristol, Vigo puede encontrar una cierta identidad en esta ciudad a la que llegó a llamarse La Fábrica del Mundo. El carácter industrial vigués tiene su espejo en las viejas urbes inglesas que supieron reinventarse tras un pasado exclusivamente fabril. Si allí encontraron su identidad, conservando su patrimonio industrial y sin caer en la horterada, aquí deberíamos aprender algo. Es por ello que hay que estudiar lo de Ozzy Osbourne, cuyo nombre se someterá a referéndum para dar nombre al hasta ahora conocido como Solihull Airport.
Osbourne está lejanamente emparentado con la familia inglesa que alumbró en Andalucía bodegas, ganaderías y hasta un cantante melódico metido a presentador. Pero su fama se debe a haber liderado la banda Black Sabbath, pionera del heavy metal, que a finales de los años 60 convirtió en un himno su tema Paranoid. Lo malo es que Ozzy no ha sido nunca un buen ejemplo. Adicto a la cocaína, al alcohol, la marihuana y el éxtasis, fue durante décadas una historia de escándalos y broncas. La más popular la protagonizó en los años 80, cuando en una recepción a directivos de la BBC se le pidió que soltase unas palomas, como símbolo de paz. Lo hizo, pero agarró después a una de las aves y le arrancó de un mordisco la cabeza, para escupirla luego a su horrorizado público.
Cierto es que nuestro hombre está hoy rehabilitado. Y que, recientemente, protagonizó un reality en la MTV con toda su familia. Pero el nombre de Ozzy Osbourne sigue siendo controvertido. Y un poco fuerte para bautizar con él un aeropuerto.
Sin embargo, muchos brummies, que así apodan a los de Birmingham, están a favor de la propuesta, formulada por Jim Simpson, un antiguo mánager musical de Black Sabbath. El consejo de la ciudad ya ha respaldado la iniciativa, con objeto de «fomentar el turismo musical». Y el canciller de Birmingham, Philip Parkin, dijo que, con el aeropuerto internacional Ozzy Osbourne, «destacaríamos al máximo el talento que tiene y tuvo nuestra ciudad».
En Vigo, por contra, somos más pacatos. Y nadie se atreve a darle a Siniestro Total la medalla de la ciudad o un viguesado distinguido. Lo más audaz para nuestros políticos no pasa de la Coral Casablanca. Cuando nuestro grupo emblemático, con un cuarto de siglo encima, se merecería una calle. Lo del aeropuerto, en cambio, tiene un pequeño pero... no sé yo si suena bien eso de Aeropuerto Internacional Siniestro Total.
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