El primer día de reapertura de la piscina termal de As Burgas en régimen de gratuidad total ha sido todo un éxito. Aunque no hay registro oficial, según los miembros de Protección Civil que ayer se encargaron de vigilar el buen uso de la instalación, la jornada estuvo más que animada, tanto por la mañana como por la tarde. El Concello ha recuperado la gestión municipal tras el cese de la empresa concesionaria, y ha fijado un mes de uso gratuito para divulgar las bondades de esta instalación que, además de las piscinas, dispone de una sauna.
A pesar de que ayer ningún bañista quería reconocer la gratuidad como motivo de su visita, muchos confesaban que, a pesar de ser vecinos de Ourense, era la primera vez que acudían. Otros visitantes ocasionales de la instalación -nativos que normalmente no residen en la ciudad o familiares que están pasando aquí la Navidad- simplemente, se encontraron la sorpresa de que no tenían que pagar entrada. Fue el caso de Diego Rodríguez, de Santiago, que está pasando estos días con su primo Javier y su tía Moni. «Le había prometido que lo traería y decidimos venir hoy, pero nosotros, aunque vivimos aquí al lado, no habíamos venido nunca; pero es una delicia», señala la ourensana. «Esto es genial», resumía el jovencito compostelano, y su primo ourensano prometía: «Yo pienso volver todas las veces que pueda, aunque mi madre non venga porque le da vergüenza». Ese argumento, el de sentir un poco de apuro al estar rodeados de curiosos -ayer hubo público casi constantemente- es el más repetido para los que acudían por primera vez.
El tema de la gratuidad resultó ser más controvertido de lo que inicialmente cabría sospechar. Algunos lo agradecen, pero otros, en general aquellos que son más veteranos le ven ciertos riesgos. «Lo normal es que los que utilizamos un servicio lo paguemos porque si no se paga acabará por no cuidarse, y esto lo acabamos pagando todos los ourensanos» opinaba ayer José Caramés, que cree que lo que podría hacer el Concello es dar carnés con precio reducido a los residentes. De la misma opinión es Julia Janeiro. «La entrada por día cuesta tres euros, pero si sacas el bono de mes son 30 euros, lo que supone que te sale a un euro por día y eso no es para nada excesivo para una instalación como esta que ya querrían en otras ciudades; lo que ocurre es que estamos un poco obsesionados con lo de la crisis pero luego mucho más lo gastamos en fumar», asevera.