La pontevedresa Marina Casado debutó en la División de Honor femenina con solo 16 años
29 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Sin habérselo propuesto, Marina Casado está escribiendo las páginas más gloriosas del waterpolo gallego. En el 2007 comenzó su andadura en las filas del Waterpolo Galaico Pontevedra, en el que pronto destacó y fue convocada para varias concentraciones con la selección española. Y fruto de su prometedora trayectoria, el pasado verano recibió la llamada del Waterpolo 9802 de Pamplona para incorporarse a su equipo juvenil, aunque con vistas a formar parte en el futuro del conjunto sénior que juega en la máxima categoría.
A su edad, la decisión de hacer las maletas no fue fácil. Pero su ilusión por seguir progresando le llevó a dar el paso, y el pasado sábado recibió el premio a su valentía al estrenarse con el primer equipo en liga frente al potente Club Natació Mataró. El partido finalizó con un contundente 15 a 1 favorable a las catalanas, pero con su debut, Marina se convirtió en la primera jugadora gallega en disputar un partido de la División de Honor femenina.
Pese a todo, la joven no ha perdido ni un ápice de la humildad que siempre la han caracterizado. «Para mí fue una sorpresa jugar. No pensé que tuviese nivel todavía para ir con el primer equipo», reconoce. Durante la semana, el entrenador le explicó que viajaría con el grupo a Mataró, pero todavía estaba por ver si gozaría de minutos, un sueño que al final se hizo realidad. En total, Marina gozó de alrededor de tres minutos. Poco tiempo, pero el suficiente para disfrutar de su primera experiencia en la élite. «Lo hice lo mejor que pude. Y la verdad es que estoy muy contenta», afirma.
Por si debutar con solo 16 años en la máxima categoría del waterpolo nacional no fuese suficiente, Marina tuvo que enfrentarse a Marta Bach y Roser Tarragó, dos de las guerreras olímpicas -apelativo que se autoimpusieron las jugadoras de la selección española femenina de waterpolo- que se colgaron la medalla de plata en los pasados Juegos de Londres. Pero una vez más, la joven pontevedresa lo asume con naturalidad. «La verdad es que imponen, porque son la élite de este deporte. Pero ya solo el hecho de jugar en División de Honor lo es. Y cuando entras en la piscina, ya sabes lo que te toca», explica.
En términos similares valora el hecho de convertirse en la primera gallega en jugar en la máxima categoría. «Lo pensé después del partido. ¿Habré sido la primera gallega en jugar en División de Honor? Después me dijeron que sí y... Bueno, es un orgullo», afirma.
Adaptada a su nueva vida
Coincidiendo con las vacaciones navideñas, Marina ha vuelto a Pontevedra para pasar unos días con su familia antes de regresar a Pamplona, ciudad a la que se ha adaptado perfectamente pese a haberse ido sola. «No tengo problema, soy una persona muy positiva», asegura.
Desde el primer día, su club se mostró muy interesado en ella, algo que le ha facilitado mucho las cosas. Por eso, ni siquiera las dificultades económicas pudieron frustrar su fichaje. «Al principio iba a ir una residencia, pero era muy caro. Entonces, el entrenador insistió en que fuese y me ofreció una habitación en su casa, en la que vivo junto a su mujer y su hijo», explica.
Desde el primer día, empezó a entrenar con el equipo juvenil, que juega en la liga Euskal Herria. «Al principio me costó bastante, porque ellas habían empezado antes a entrenar», reconoce. Pero ahora ya se siente una más, y después de disputar dos partidos asegura que «las sensaciones fueron muy buenas». Allí entrena cinco días a la semana, pero no por ello descuida sus estudios, cursando Primero de Bachillerato. «Los llevo muy bien, estoy sacando buenas notas», afirma.
En pocos meses, su vida ha cambiado por completo gracias al waterpolo, pero no su carácter prudente. De hecho, cuando se le pregunta si sueña algún día con representar a España en grandes torneos internacionales, ella responde que «hay que ir pasito a pasito. Prefiero no hacerme ilusiones con algo que quizá no pase nunca. Si llega, perfecto. Pero yo ya estoy satisfecha con jugar en División de Honor».
Marina Casado Jugadora del Waterpolo 9802 de pamplona