La oposición pedirá un pleno extraordinario para obtener la información del proyecto prometida por la alcaldesa
24 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La fábrica de tubos gigantes que la empresa Agru quiere instalar en Cee ha generado numerosas adhesiones entre los sectores que reclaman actividad económica y generación de empleo de manera urgente para revitalizar la localidad y la comarca, pero también numerosas críticas entre aquellos que consideran que la ubicación elegida no es la más acertada y que no existe información suficiente sobre el proyecto para posicionarse.
¿Quién está a favor y quién en contra?
Salvo voces contadas, nadie, y menos las personas con responsabilidades públicas, se opone a que la fábrica de tubos recale en Cee. Todos los partidos políticos destacan, en una u otra medida, la importancia de los puestos de trabajo que generaría. Las divergencias tienen que ver con la ubicación. La zona de la Sicar, propuesta por la compañía como la única factible y aceptaba por Portos y el Concello, tiene en contra a los partidos de la oposición, los mariscadores, el Ayuntamiento de Corcubión, la plataforma en defensa de la ría y el colegio Manuela Rial, entre otros, que tratan de instar a las Administraciones para que busquen otra alternativa.
¿De qué se quejan los críticos con la fábrica?
Al margen de posibles intereses particulares, alegan el gran impacto visual que produciría en la ría, una hipotética contaminación acústica y la interrupción del desarrollo urbanístico de la localidad hacia esa zona, donde pretenden que el Concello cuente con una bolsa de suelo dotacional, en el que tendría cabida, por ejemplo, el proyecto de puerto deportivo compartido por Corcubión.
¿Cuál es la posición del gobierno municipal?
El grupo del teniente de alcalde, Daniel Oca, no tiene duda alguna. Su programa electoral incluía la industrialización de esa zona de la localidad y, desde un primer momento siempre vieron con buenos ojos la instalación de la fábrica en la zona designada. Lo único que ha pedido Oca, aparte de que se cumplan todos los requisitos medioambientales, es máxima cautela y discreción para no dar al traste con el proyecto. Caso diferente es el del Partido Popular. Todos sus concejales votaron con la oposición a favor de las alegaciones presentadas contra el plan de usos del muelle de Brens, que tenían por objetivo forzar a Portos a buscar una ubicación alternativa. Sin embargo, la alcaldesa, ya dejó patente que si el emplazamiento de la fábrica no era «o mellor» sería «o regular» y, tras una reunión con la empresa en Portos, dejó claro que Agru cuenta con el apoyo del Concello para empezar a producir cuanto antes.
¿Todo el Partido Popular opina del mismo modo?
Los populares, antes de que se conociese este proyecto, también apostaban por la regeneración del borde de la ría y así lo expusieron en su programa electoral. El concejal de Urbanismo y director del colegio Manuela Rial -que pertenece a la misma familia que los terrenos de la Sicar-, Isidro Caamaño, mantiene esa apuesta y, de hecho, le mostró su disconformidad al director general de Portos en la reunión mantenida con los ediles de la corporación para tratar este tema. No quiere la fábrica a las puertas del colegio y tampoco que esta impida los planes de desarrollo urbanístico de esa zona que, según dice, le pueden reportar al Concello importantes ingresos, además de la disponibilidad de unos 35.000 metros cuadrados de suelo.
¿Qué dice la oposición?
El portavoz de IxCee, Ramón Vigo, insistió varias veces en que no es sospechoso de defender los intereses de ninguna familia, pero aún así, está en contra de que la fábrica se haga en la zona de la Sicar porque, a su juicio, sería destrozar la ría e hipotecar el futuro de la localidad por un puñado de puestos de trabajo. La edil socialista Amancia Trillo, que también está en contra de la ubicación elegida, critica sobre todo la falta de información. Dice estar harta de «tanto secretismo» y censura que la alcaldesa no les reúna para darles respuestas antes de tomar una determinación. Debido a estas desconfianzas, los independientes prevén la solicitud de un pleno extraordinario para tratar el asunto, a la que también podría sumarse la concejala socialista.
¿La fábrica contamina?
Incluso los críticos con la ubicación, como el alcalde corcubionés, Francisco Javier Lema, dan por hecho, que si la planta logra los permisos de la Xunta será porque cumple con todos los requisitos medioambientales. La empresa promotora va más allá. Habla de contaminación cero para el agua de la ría, que será devuelta al mar incluso en mejores condiciones que en las que se capta. El asunto de los ruidos no debería ser un problema, según fuentes independientes de este mismo sector, porque no tendrían efectos significativos fuera de la planta. Otro tema es el impacto visual, que para los detractores resulta determinante, mientras que quienes apoyan la fábrica, consideran que será equiparable al de Ferroatlántica o el de la propia Sicar.
¿Cuándo empezará a funcionar la planta?
En estos momentos el asunto está en manos de Portos de Galicia que es quien tiene que otorgar la concesión para que Agru empiece a operar y exigir todos los informes urbanísticos y medioambientales necesarios. A continuación vendrá el turno del Concello, que tiene la potestad de otorgar la licencia de obra. La compañía espera completar la primera fase del proceso administrativo el mes que viene para levantar la fábrica y estar produciendo tubos después del verano.
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