El juez armado y el bandido Guisande

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

FIRMAS

Un grupo de delincuentes asoló el rural vigués hasta que fueron fusilados en Zamáns y O Castro

18 dic 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

A las nueve y media de la noche del 9 de diciembre de 1838 salían del castillo de O Castro catorce soldados al mando del titular del juzgado de primera instancia de Vigo, Fernando Calderón Collantes. Su objetivo era «exterminar la gavilla de ladrones mandada por un tal Guisande». En el informe que remite al secretario de Estado y del despacho de Gracia y Justicia, Calderón Collantes explica que los integrantes de esta cuadrilla habían estado en la cárcel, asaltaban los caminos y «por sus relaciones en el país y extensas raíces se hubiera convertido en verdadera facción que atentase contra nuestra ley fundamental y el trono legítimo de nuestra Augusta Reina». En aquel momento, en España se disputaba la primera guerra carlista, que en Galicia se desarrollaba de una forma poco convencional y, en algunos casos, se confundía con la delincuencia común.

A la una de la mañana, el juez de Vigo y sus soldados se encontraron con el alcalde de O Porriño, Juan Paz y Rodríguez. Habían planeado una emboscada. «Cercamos los puntos en que los agavillados debían hallarse, y tuve la satisfacción de que cuatro cayesen en nuestro poder, aunque acompañado del sentimiento de que hubiesen logrado fugarse los dos cabecillas, Guisande y el portugués (desertor de Portugal) sin que a este le tocasen los tiros que sobre él se dispararon», explica el informe judicial.

Huida hacia Portugal

Con los detenidos y el material robado que había recuperado en la operación, el juez se retiró a Vigo. En la ciudad olívica, Fernando Calderón Collantes fue informado de que Guisande estaba herido y trataba de cruzar el Miño para escapar hacia Portugal. Esta vez, el coronel de Vigo, Juan Vasadre, le proporcionó doce soldados para partir nuevamente de noche en búsqueda del bandolero. Nuevamente se encontró con el alcalde de O Porriño y una partida de milicianos para emprender todos juntos la persecución de Guisande. El día 16 de diciembre fue detenido el portugués y otros tres miembros de la partida, pero Guisande logró cruzar la frontera. El juez de Tui cursó la orden de captura a las autoridades portuguesas.

La huida de Guisande concluye el 21 de diciembre cuando es localizado y apresado por las autoridades portuguesas, y entregado al juez de Tui. «De este modo, excelentísimo señor, queda en mi poder, esperando el fallo de la ley, toda la gavilla que por tanto tiempo había turbado la tranquilidad de esta provincia», manifiesta en su informe Fernando Calderón Collantes.

«Su Majestad se ha servido mandar se den las gracias en su real nombre a este juez por el importante servicio que ha prestado en esta ocasión y que se tenga en consideración en su carrera, para lo cual, se haga mención oportuna en su hoja», contestó el ministerio.

Los capturados fueron sometidos a un consejo de guerra ordinario en el castillo de San Sebastián, en Vigo. Guisande y el portugués fueron condenados a muerte y fusilados en Zamáns, de donde era oriundo el primero de ellos. El ajusticiamiento se produjo el 22 de febrero de 1839, a la una de la tarde, «después de haberles prestado todos los auxilios espirituales».

A la misma hora del día siguiente, sufrieron igual pena, esta vez en el campo de Granada de O Castro, Alejandro de Castro, alias El Sedero, y otro de la gavilla, conocido como El Coello. Los ocho miembros restantes fueron condenados a penas de prisión en un penal del norte de África.

eran otros tiempos diciembre 1838