«Una vez devolví por error el gordo que yo iba a jugar con un cliente»

Elena Larriba García
Elena larriba PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

Dorita Castro ya solo va de visita por la Administración que ahora lleva su hija.
Dorita Castro ya solo va de visita por la Administración que ahora lleva su hija. ramón leiro< / span>

Regentó durante casi treinta años la Administración número 7, que ahora lleva su hija

16 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Dorita Castro Lorenzo (Pontevedra, 1936) regentó durante casi treinta años la Administración de Lotería número 7, que ahora dirige su hija, Ana María Muiños. Está en la calle Loureiro Crespo, en el antiguo barrio de la Eiriña, donde la familia Castro vivió toda la vida y donde Dorita sigue residiendo. Tres décadas vendiendo números de la suerte dan para muchas curiosidades y anécdotas. Desde que se jubiló solo va de visita por la Administración, pero sabe más que nadie de las supersticiones, costumbres y manías de un sorteo tan emblemático como el de Navidad del próximo sábado.

-«Cuanto más falta le hacía, más jugaba a la Lotería» ¿Es cierto el refrán o la crisis también afecta a este negocio?

-Yo ya estoy retirada desde el 2009, pero por lo que me dicen, la crisis está afectando mucho. Antes había muchas peñas, sociedades, asociaciones y empresas que regalaban lotería a sus socios, empleados o clientes. Y todo eso se cortó. El que antes llevaba 3.000 euros (medio millón de pesetas), ahora lleva 1.000. Muchas empresas fuertes cerraron y la gente se mide más a la hora de gastar.

-¿Cuántos premios repartió en su vida profesional?

-En la de Navidad y Reyes, varios segundos y terceros. En los sorteros ordinarios, en la primitiva y en las quinielas, también dimos dimos premios importantes. Y en una ocasión devolví un billete salpicado del gordo, que yo iba a jugar con un cliente.

-¿Cómo dice?

-Lo que oyes. Yo siempre juego la terminación 81 porque fue el año que abrí la Administración. Y aquella vez le dije a mi amigo: ?Manolo de este billete voy a guardar unos décimos para tí y para mí?. Pero con las prisas de última hora, la víspera del sorteo, lo metí entre las devoluciones. Me di cuenta cuando estaba subiendo las escaleras de Hacienda, pero ya no podía rectificar. Y aquel número fue el gordo. Otro año tuve que ceder a un cliente un décimo terminado en 89, al que también estoy abonada, porque había vendido más participaciones que los décimos que tenía y había que remediar el asunto. Y esa vez también dejé de cobrar una pedrea importante.

-¿El lotero suele jugar mucho?

-Yo juego la terminación del 81 como te digo, y la del 89, porque estoy abonada todo el año. El 7 lo juegan mis hijas por ser el número de la Administración. Y luego, siempre cae otro de la casa, porque alguien dice: ?mira que número más feo... vamos a jugarlo?.

-¿Y cuantas veces le ha tocado a usted?

-A mí, ninguna. Bueno, pedreas y eso, sí.

-O sea, que el que parte y reparte, no se lleva la mejor parte.

-La mayor satisfacción es darle la suerte a personas que ves que lo necesitan de verdad. Y la felicidad es mayor es cuando el premio está muy repartido y no le toca todo solo a una persona.

-¿La gente elige mucho el número o confía en el lotero?

-Pide ?el que va a tocar?. Pero hay de todo. Yo tenía un cliente que se ponía de espaldas, tiraba la boina contra el cristal y tenías que estar atenta para ver donde caía para darle ese número. Otros, simplemente, se daban la vuelta y señalaban con el dedo.

-¿Si yo pido un número concreto y el administrador no lo tiene, me lo localiza donde sea?

-Lo localiza en el ordenador. Si está en otra Administración, le informa en cual y es el propio cliente quien lo gestione con ella. Y si está en la central de Loterías como sobrante, se lo saca por ordenador y en vez del décimo le da un boleto con el número, como en la Primitiva.

-¿Hay mucho maniático de años, fechas históricas, efemérides y demás?

-Mucho. Este año es muy demandado el 12 por ser el año en curso, pero se suele pedir el número de la fecha de una boda, de un nacimiento.... Y no te digo el lio que se armó cuando España ganó el Mundial de fútbol.

-¿Y qué me dice de los estetas de los números bonitos, feos, altos y bajos?

-El bombo no distingue y en el sorteo de Navidad cada vez que gira caben todas las posibilidades. Yo tuve varios años números correlativos completos bajísimos y fueron los que más se vendieron. Y si te fijas, casi siempre hay números bajos en los cuartos y quintos premios. Los capicúa también gustan mucho.

-El gordo nunca cayó en 13 ¿Se pide mucho esa terminación?

- Hay gente que siempre lo pide. Y mi hija me ha dicho que este año se lo solicitó un peña.

-¿Qué opina del fenómeno de Dona Manolita o de la Bruja de Oro de Sort?

-Cuando se sacan los listados hay grupos de números no completos, que vemos que tienen ellos y aquí también los tenemos. Los que coinciden se ponen en un cartel en la Administración y los clientes los barren.

-¿Eso también es superstición?

-Es, es...

-Este será el último sorteo libre de impuestos. ¿Pagar al fisco perjudicará más las ventas?

-El del Niño será el primer sorteo extraordinario en el que los afortunados pagarán a Hacienda el 20% de los premios de 2.501 euros en adelante. Yo creo que eso sí va a perjudicar. Las peñas y las empresas que llevan un número completo para repartir, tendrán que poner una coletilla para certificar y advertir de esa retención a los posibles afortunados. Es complicado y creo que alguna gente no va a estar por la labor.

-La Lotería de Navidad se empieza a vender en julio, pero la gente parece más bien tardona.

-Los madrugadores suelen ser turistas o pontevedreses que viven fuera y vienen en verano. El último día y la última hora de venta siempre es horrible. Supongo que hay quien cree que los números que quedan al final son los que tocan. Otra superstición.

-¿Cuál fue la mayor cantidad que le vendió a un particular?

-Fueron tiempos, ahora todo el mundo se mide. Pero en los primeros años de la Administración llegué a vender una serie completa a una una sola persona. De aquella una serie eran 15 billetes, 150 décimos.

-¿La lotería es una inversión?

-Jaja! Una inversión en suerte. Y de riesgo, como las preferentes. Y si no toca, ya sabes... lo importante es tener salud.

-¿De cada décimo cuanto se queda el lotero?

-En teoría el 3%, pero de ahí tienes que deducir gastos, de local, empleados, seguros sociales... Y al final si te queda el 1%, ya es mucho.

-¿Ustedes siempre saben o intuyen a quien le ha tocado?

-Si es un buen cliente, te sueles acordar del número que lleva. Pero la confidencialidad, la discreción y la confianza es fundamental en este negocio.

Dorita Castro Lorenzo Lotera jubilada

«El bombo no distingue números feos y bonitos, altos o bajos»

«El número del año en curso siempre es muy demandado»

«El impuesto de los premios altos perjudicará las ventas»