Kehoe afirma que meter la tijera en educación y sanidad resulta a corto plazo, pero a largo «destruye el país»
14 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Asiduo visitante de Galicia, donde tiene buenos amigos, y doctor honoris causa por la Universidad de Vigo, estaba claro que una de las intervenciones fijas en el Simposio de la Asociación Española de Economía que hasta mañana acoge la ciudad sería la de Timothy Kehoe (Nuevo México, 1954). El catedrático de economía y asesor del Fondo Monetario Internacional eligió como tema de su conferencia de hoy La crisis en España: cómo llegamos aquí y cómo podemos superarla.
-De cómo llegamos algo se sabe, pero si tiene la receta de cómo salir, por favor, compártala.
-Hay que hacer algo que tenga un impacto parecido a una devalución, que es a lo que se habría recurrido de no estar en el euro. Lo más grave aquí es el paro. El Gobierno está dando algunos pasos en la dirección correcta, pero son reformas muy tímidas. Entre otras cosas, hay un problema de vocabulario. La gente piensa que las cotizaciones sociales son como una contribución pero, en realidad, son un impuesto. Se pueden mantener los gastos del sistema de Seguridad Social pero recurriendo a otros impuestos, por ejemplo al IVA. No hay razón para no hacerlo.
-Pero otra subida del IVA, ¿no estrangularía definitivamente el consumo?
-La política que estoy explicando no va a generar más demanda dentro del país, sino en el exterior. He estudiado muy bien la crisis de los 80 en América Latina, una década perdida en términos económicos. Entonces, igual que ahora, la salida está en las exportaciones. No se puede mirar hacia a Europa porque está en crisis; ni siquiera Alemania va muy bien, pero hay mercados. España tiene una ventaja comparativa respecto de sus vecinos, sus relaciones con América Latina, donde economías como la mexicana o la brasileña se están comportando muy bien y están al alza. Durante el bum inmobiliario se recibió mucha inversión del extranjero y se pidieron muchos préstamos. Ahora ha llegado el momento de pagar.
-Dice que el Gobierno está dando algunos pasos correctos, ¿como los recortes en investigación e innovación?
-Partiendo de la base de que todos los recortes son malos, parece obligado hacer lo menos malo, pero la política del Gobierno es recortar lo más fácil y eso, permítame la expresión, es estúpido. Es una política equivocada.
-¿Dónde habría que aplicar la tijera para hacer el menor daño posible?
-Para empezar, hay que tomar en serio el problema, porque si se llegara a la situación que vivió América en los 80 o a la que que vive hoy Grecia, descubriríamos que los recortes que se están haciendo son mínimos en comparación con lo que habría que hacer. Tengo un amigo alcalde en un pueblo gallego y es difícil decir según qué cosas, pero España, pese a tener la mitad de superficie que Alemania, tiene el doble de ayuntamientos. Un asunto no menos delicado es el de las empresas públicas que ofrecen servicios necesarios pero que son muy ineficientes. Por otra parte, está claro que si se recorta en educación y sanidad se ven resultados a corto plazo, pero en el largo supone destruir el país. Es imprescindible abrir un debate abierto a la sociedad y no es algo que esté haciendo el Gobierno.
-Quizá los políticos de todo signo no encuentren momento mejor para ir de la mano.
-Desde luego. Esta es una situación casi tan peligrosa como una guerra. Es un momento para la unidad, una cosa que no hay. Soy estadounidense y allí también tenemos el peligro de una crisis, pero los políticos están a lo suyo, tratando de ganar puntos en lugar de ayudar al país.
-¿Se aventura a dar una fecha para empezar a levantar cabeza?
-No. Depende del camino que se elija. Con algo de suerte y políticas acertadas no hay razón para no empezar la recuperación dentro de un año pero, ojo, ahí está el ejemplo de Japón, que aún no ha superado la crisis en el sector inmobiliario que sufrió en el 91. Eso nos lleva a los bancos, que es otro problema en España. No sabemos claramente cuáles son los limpios. Los políticos y los banqueros están usando el dinero de los españoles y pidiendo prestado a Europa para intentar reparar el sistema sin limpiarlo. Podemos estar ante bancos zombies, también como en Japón.