El gorrino que se precipitó por el acantilado de Cudicás y sobrevivió

La Voz

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09 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Antón no es un cerdo, son varias decenas de gorrinos, de carácter y fisonomía dispar, huraños, amorosos, osados y hasta temerarios. Ocurrió hace años. El gorrino de aquella temporada se precipitó por el acantilado de Cudicás, en la playa de San Antón. «Andivérono buscando ata Céltigos e non o atoparon ata o día seguinte, cando uns mariñeiros que ían nunha lancha o viron nunha pedra, en perfecto estado», rememora Modesto.

En la década de los 50 la tradición se truncó durante varios años. En 2011 tampoco se vio al emblemático chancho por Espasante. La comisión de fiestas se creó un mes y medio antes de las verbenas, sin tiempo y fuera de temporada para criar al animal. «Un ano bo Antón pode chegar a deixar uns 18.000 euros para as festas», aseguran los organizadores de 2013. Entre lo recaudado con la venta de rifas y la subasta que se celebra si no aparece el ganador, algo frecuente por la cantidad de boletos que adquieren los turistas en verano, cuando Antón protagoniza escapadas a la playa. «O deste ano é moi bo, moi lindo...», repite Nelo, orgulloso.