Una gran idea que nació gafada

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

La factoría funcionó por última vez hace un año.
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Las quejas por el hedor abocaron al cierre a la planta de Calizamar

01 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue presentada como una iniciativa empresarial pionera a nivel mundial, con alto valor medioambiental, pero la planta construida en Boiro para reciclar la concha de mejillón estuvo desde el principio rodeada por la polémica. Los malos olores denunciados desde el principio por los vecinos abocaron a Calizamar -antigua Aleco- a un cierre que, a día de hoy, parece definitivo.

La idea de poner en marcha esta iniciativa saltaba a la palestra hace doce años. Tal día como hoy del 2000, La voz titulaba: «Anfaco construirá en el polígono de Boiro la planta para reciclar la concha de mejillón». Un año después, las instalaciones estaban prácticamente listas: «La primera planta del mundo que tratará concha de mejillón empezará a realizar pruebas en enero».

Y fue durante ese período de pruebas cuando ya empezaron los problemas de mal olor. La empresa trató de hacer frente a esta cuestión, realizando mejoras por importe de un millón de euros, cifra que venía a engrosar el elevado coste de construcción de las instalaciones, nada menos que ocho millones. El 11 de noviembre del 2003, La Voz anunciaba que la factoría estaba lista para funcionar a pleno rendimiento: «La planta de Aleco procesará 80.000 toneladas de concha de mejillón al año».

A partir de entonces se sucedió un aluvión de quejas, que motivaron continuos paros en la actividad de la planta para la realización de ajustes e incluso alguna que otra orden de paralización dictada por el Concello boirense. Hace un año, las instalaciones habían retomado su actividad, con el fin de producir pienso para animales. Pero los problemas continuaron y la factoría está ahora parada y, por lo menos de momento, no tiene visos de que vaya a funcionar.