El día que Feijoo quiso ser Obama

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

FIRMAS

Feijoo quiso ser Obama. Lo fue cinco segundos: «Din que o mellor está por chegar», proclamó. Y no parece que sea pronto: mientras leía su discurso de investidura, la OCDE anunciaba que el año que viene habrá 6 millones de parados en España. No vimos ayer al debutante expansivo del año 2009, el que lo fio todo a su capacidad y a la incapacidad del Gobierno Zapatero, pero aún así Feijoo garantizó ayer que Galicia sufrirá menos que el resto lo que queda de crisis... Le salió, pues, un híbrido entre un discurso de investidura y un mitin de campaña, muy evidente cuando intentó tocar la fibra sensible, más que de los diputados, de los telespectadores. Quizás también por ello quienes pretendían saber no solo lo que quiere hacer estos cuatro años, sino de qué forma pretende hacerlo, se quedaron con las ganas. Ni siquiera concretó uno solo de los ajustes que, dijo, tendrá que hacer la Xunta. Se comprometió, eso sí, a continuar liquidando altos cargos, anunció más recursos para los jóvenes emprendedores (los que aún no hayan emigrado...) y prometió pelear para que exista una tabla salarial para alcaldes y concejales... Por el drama demográfico, pasó de puntillas. Tuvo, en fin, el discurso de Feijoo algunas dosis de realismo, pero más de realismo mágico. Dos ejemplos: pronosticó que Galicia experimentará un segundo Rexurdimento y anunció que «o futuro está no rural»... Está claro que Feijoo no es Obama; pero sí, más nos vale que lo mejor esté por llegar.