Es el signo de los tiempos. Un ejemplo más del vertiginoso cambio social que se está operando en el país. Ourense no es Madrid (capital en la que se celebran más de 50 manifestaciones diarias) pero esta semana tuvo una de relevancia como fue la concentración de jueces, fiscales, abogados, procuradores y demás miembros de la judicatura. La foto del presidente de la Audiencia, fiscal jefe y juez decano liderando una protesta contra el Gobierno en poco difería de la del 14-N con los líderes de CIG, UGT y CC.OO. haciendo lo mismo. El hecho muestra la necesidad de modificar el artículo de la Constitución (y ya puestos ese y muchos más) que prohíbe a jueces y fiscales pertenecer a partidos políticos y sindicatos para que así salgan los sindicalistas y políticos ocultos bajo el corsé de la norma. Los jueces no salieron a la calle para mostrar su solidaridad con seis millones de parados (30.000 en Ourense) y su adaptación a la alarmante situación de crisis. Lo hicieron para, según recogía La Voz, «reclamar más medios humanos, más inversión para las sedes judiciales y fiscalías y un replanteamiento de las tasas». La demanda fue la misma en todo el Estado sin tener el detalle en Ourense de decir que con 16,2 millones de euros de los impuestos públicos (que se detraen de otras necesidades) se está construyendo una nueva sede judicial de siete plantas en las que se contempla, por ejemplo, baños individuales para jueces. Estas manifestaciones callejeras son, decía, el signo de los tiempos. Las instituciones democráticas pierden poder, en favor de la calle, a la hora de las reivindicaciones y la gestión de las demandas, sean estos individuales o colectivos.
Personajes Uno es el juez Francisco de Cominges que, como ayer publicaba La Voz, ha propiciado que la UE se pronuncie sobre si las compañías aéreas de bajo coste pueden cobrar por la maleta. El juez no se queda en la mera aplicación de la ley. Busca soluciones como ya las buscó al cuestionar el sistema de contratación temporal de la Diputación y la supuesta ilegalidad de una ordenanza del Concello de Ourense. El otro protagonista es el joven parado de Verín, Víctor Gómez, que devolvió 12.500 euros que había perdido un empresario de Xinzo. La entrega se saldó con 200 euros de propina, un 1,6 % de la cantidad, lo que demuestra que la generosidad del que tiene cotiza bastante menos que la del que nada posee.
La frase Es de la portavoz del PSOE en Nogueira de Ramuín: «El alcalde tiene dos años de paro, que lo cobre y así le ahorra al Concello 100.000 euros». El regidor, César Parente, del PP, se prejubiló de Novagaliciabanco en excelentes condiciones pero ahora quiere cobrar del Concello 50.000 euros brutos al año. Es un claro ejemplo de que no está en política para servir a un Concello que tenía 8.763 vecinos en 1.900 y que hoy cuenta con 2.381. Entonces ser alcalde era un honor y hoy es un negocio.