Un gigante chino en Sombrereiros

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

FIRMAS

Durante varios días, muchos vigueses pagaron dos reales por contemplar a un oriental de 2,4 metros de altura y a su mujer, que era cantante

20 nov 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

«¡Quién trajo para aquí tamaño fardo!», dicen que exclamo el revisor del ferrocarril cuando entró en el compartimento donde descansaba, tumbado, Choung Chi Lang. Este chino -aunque hay una teoría tendente a negarle esta nacionalidad- recorría el mundo, trabajando como exhibicionista. Sus 2,4 metros de altura y sus 250 kilogramos de peso eran objeto de atención allá donde iba.

El 8 de noviembre de 1881 salía del tren en la estación de Vigo y, según un periodista de la época, «no acababa nunca de echar fuera de la portina del coche su monstruosa corpulencia que sirvió después de pantalla a los faroles de la estación». El redactor de Faro tampoco se quedaba corto en su definición del extraño visitante: «Esa mole de carne y hueso se ha hospedado en la fonda de Ferrer y allí permanece escondido de todo el mundo para ponerse en exposición esta noche».

Y comenzó la exposición el 9 de noviembre. El lugar elegido fue el número 31 de la calle de los Sombrereros, hoy Sombrereiros. En los bajos del Colegio San Fernando había un local destinado «desde tiempo inmemorial» a salón de espectáculos, «de esos que nunca la entrada excede de doce cuartos», se puede leer en la Guía del forastero en Vigo: escrita en verso por unos cuantos haraganes. «En él, de unos organillos, a los acordes ingratos, se exhiben tigres marinos, perritos amaestrados, fenómenos, polioramas, ratones y monos sabios. También aquí los visvises (¡qué plural, Dios soberano!) suelen sacar el dinero aún a los más avisados», describía el salón el autor de la guía.

Exhibicionista

En la puerta, otro chino cobraba dos reales a quienes pretendían acceder a la exhibición. Dentro, Choung Chi Lang se movía «maquinalmente» para enseñarse a los espectadores por arriba, por abajo, por delante y por detrás». Mientras, su mujer, también de nacionalidad china y pequeña de estatura, cantaba y tocaba «de maravilla» la guitarra. Al parecer, su nombre significaba «la de los pies pequeños». «Tiene los pies sumamente pequeños y de la misma forma que esos cartuchos de medio cuarterón de azúcar, que saben hacer con tanta facilidad como economía nuestros tenderos de comestibles», describe el periodista del decano.

Por aquella época ya era popular el dicho que hacía alusión a la ingenuidad de los chinos. Algunos vigueses quisieron comprobar el tópico y accedieron al recinto, aportando monedas falsas, al parecer con éxito.

El 15 de noviembre, Choung Chi Lang emprendía el viaje hacia otras localidades gallegas. Si durante su estancia en Galicia no tuvo más problemas que los intentos de colarle monedas falsas, meses antes, cuando llegó a Málaga fue objeto de una denuncia por parte de una empresa que pretendía tener los derechos de exhibición. Como la cárcel malacitana era de techos bajos, fue encerrado en la plaza de toros.

eran otros tiempos noviembre 1881