Manifestódromo


Para paliar el gran déficit de infraestructuras de Cuba, Fidel Castro construyó en el 2006 la Tribuna Antiimperialista, formidable explanada con grandes retratos de Marx, Malcolm X, Martin Luther King o Ernesto Guevara. El pueblo cubano, que como en todas partes es más listo que sus dirigentes, enseguida bautizó la cosa como el Manifestódromo.

Tal vez la isla caribeña no tenga unos trenes rumbosos, unos hospitales de última generación ni unas autopistas dignas de tal nombre. Pero hay que reconocer que, al menos, son mejores que los de sus vecinos de Haití o República Dominicana, por ejemplo. Sin embargo, sí pueden presumir en todo el mundo de tener la primera infraestructura pública dedicada por entero a manifestarse, protestar, festejar y, en definitiva, expresarse, por desgracia solo a favor de la línea política del Gobierno. Se ve que no se puede tener todo...

Vigo, como urbe, no será una belleza, pero eso sí: es muy expresiva. Es una ciudad resultona, que no es guapa, pero es salada. Y por eso nuestra proverbial tendencia a movilizarnos pide a gritos un manifestódromo en condiciones.

A falta de un recinto apropiado, incluso cubierto y calefactado en invierno -para hacer manifestaciones indoor- hemos ido tirando de las calles de siempre. El circuito clásico en Vigo va de Vía Norte a la Porta do Sol.

Y así ha sido siempre hasta el miércoles, cuando estrenamos un nuevo recorrido, entre las plazas de España y América. A la vista del exitazo, ha sido un acierto. No ya solo por el gusto de manifestarse cuesta abajo, sino por el paisaje, que nos oían hasta en el Galiñeiro. Felicitemos, por tanto, a la organización. Porque parece que caso no nos van a hacer ninguno. Así que, al menos, disfrutemos del paseo.

eduardorolland@hotmail.com

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