Seis destacados militantes explican sus recetas contra la crisis del partido
02 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.el debate eN el papel la polémica elección del piloto del cambio
«El PSOE tiene que volver a estar en la vanguardia de la sociedad»
«Creo que o primeiro é facer una reformulación programática»
«O equipo directivo ten que facilitar o debate das ideas»
«A principios del 2013 tiene que haber las conferencias políticas federal y gallega»
«Primeiro hai que estudar cal debe ser a nosa mensaxe»
El PSdeG-PSOE vive momentos difíciles. El descalabro electoral agravó las pugnas entre las distintas familias. También dejó al descubierto carencias ideológicas y falta de propuestas creíbles para resolver los graves problemas de la sociedad. En Lugo, veteranos militantes han expresado, a petición de La Voz, sus opiniones y recetas para superar la crisis del partido.
Manuel Varela Flores fue durante muchos años la cara más conocida del socialismo lucense. Hoy forma parte de la Comisión Nacional del Sector Postal. Cree que su partido «necesita una refundación», dada «la bajísima credibilidad entre sus votantes potenciales por algunas de las políticas que ha desarrollado». En el ámbito local, destaca «actuaciones personales que han desprestigiado la imagen de la organización y de las instituciones». Es preciso, a su juicio, que el PSOE se sitúe de nuevo en la vanguardia de la sociedad, porque es inaceptable para un partido de izquierda que no sea así. Reflexión profunda y cambio de línea, es la receta de Varela Flores. El cambio tienen que pilotarlo -dice- personas distintas a las actuales, que no vinculen al PSOE con las políticas que los ciudadanos rechazan en las urnas. Quienes dirigieron el partido hasta ahora «no son los adecuados para dirigir el proceso de renovación.
El concejal José Manuel Díaz Grandío cree que tras el debate de las ideas y de las propuestas debe producirse la renovación de los equipos directivos y apuesta porque tomen las riendas personas «de perfil joven». Cree necesario adaptar «as propostas programáticas do partido ao que demanda a sociedade». Opina que debe abordarse incluso la posibilidad de reformas constitucionales para una reformulación del Estado.
Capacitados
Miguel Vázquez Calvo, veterano socialista con experiencia en el campo sindical y en distintos ámbitos de la Administración, tiene claro que quienes fueron elegidos para dirigir el partido, tanto en el ámbito estatal como en el autonómico, están capacitados «para capitanear a renovación tanto das ideas como das persoas». Renovación, sí, aclara, pero manteniendo la esencia socialdemócrata.
José Luis Díaz, el socialista al que Orozco le ganó por la mínima las primarias para ser candidato a la alcaldía en 1999, tiene muy claro cómo deberían de desarrollarse las cosas en su partido. Antes de fin de año, celebración de sendas conferencias políticas gallega y federal, para preparar los cambios. «Tenemos suficientes ideas», dice Díaz. En los primeros meses del 2013 deberían celebrarse sendos congresos extraordinarios (federal y gallego) para aprobar las decisiones adoptadas en las conferencias. Cambios, sí, pero desde la defensa de los valores socialdemócratas «que nos llevaron a transformar este país». Dice que antes de junio deben de celebrarse las elecciones primarias.
Margarita Pérez Herraiz, coordinadora del área de política social del PSdeG, no ve a nadie más legitimado que la actual dirección para pilotar la transición. No es partidaria de la constitución de una gestora. Tampoco ve ventaja alguna «en que resuelva Madrid»; cree absurdo esperar para resolver a que se celebre la conferencia de Madrid. La meta del partido tiene que seguir siendo la de siempre, conseguir una sociedad más justa, pero el camino tiene que estar en constante evolución «y a veces nos quedamos atascados». Cree también que el partido debe tomar decisiones sin sobrevalorar las expectativas de voto.
El alcalde y presidente del PSdeG, José López Orozco, dijo en la semana que acaba que la transición debe hacerse con calma y actualizando el mensaje del partido a la sociedad. No es partidario de que el proceso de transición sea pilotado por alguien distinto a la actual dirección. «En tempos de cambio, non facer mudanza», dijo.