El enemigo inevitable

Gerardo G. Martín TRIBUNA

FIRMAS

30 oct 2012 . Actualizado a las 11:32 h.

La aprobación de las tasas municipales de Vigo, como uno de los actos más importantes de cada anualidad en la vida local, ya ha merecido un severo juicio en estas páginas a lo largo de la semana pasada. Caballero, si tuviera en cuenta la opinión pública y publicada, que desde su pedestal ignora cuando no agranda su ego, debió mantener las tasas para no acogotar más a los ciudadanos. Este aspecto de la cuestión ha sido suficientemente expuesto, pero hay otro perfil en el que quiero incidir.

El BNG, en este caso, se ha mostrado como parece que tiene que ser: un enemigo inevitable para el alcalde, porque en tanto Abel Caballero está en su puesto gracias a los nacionalistas, a lo largo del mandato los bloqueiros necesitan diferenciar su política de la del primer regidor y su grupo. Y si acaso lo que cabe criticar de Santiago Domínguez y los suyos es que no marcan suficientemente las distancias. En este mismo caso, debieron ir más allá de congelar un par de tasas y articular algunas bonificaciones.

Si el BNG ya necesitaba aplicar con Caballero la política de una de cal y otra de arena, o del palo y la zanahoria, las últimas autonómicas han venido a acrecentar esa necesidad. En el mismo espacio nacionalista, la fuerza emergente que es AGE ?hay que añadir el partido de Beiras, porque si no ni siquiera algunos de los que le han votado sabrían a quien nos referimos-, condiciona al Bloque, le exige buscar más su visibilidad en el gobierno vigués, en el que no está de derecho pero sí de hecho con sus votos con demasiada frecuencia favorables al hegemónico Caballero.

Se puede aventurar que los de Santi Domínguez van a dar muchos disgustos al equipo del PSdeG en el Concello a lo largo de este mandato.