A Pobra despidió a su mecenas

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

La condesa, en un homenaje que le tributó el Concello en 1999.
La condesa, en un homenaje que le tributó el Concello en 1999. c.q.< / span>

La villa lloró hace tres años la muerte de la condesa de Fenosa

28 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Carmela Arias y Díaz de Rábago, la condesa de Fenosa, dejó en A Pobra una huella imborrable, que perdurará para siempre. Son incontables las muestra de apoyo que tuvo con las entidades del municipio y que se tradujeron en ayudas económicas para la realización de mil y una actividades. Por ello, los vecinos lloraron su muerte el 27 de octubre del 2009.

La Voz se hacía eco del fallecimiento tal día como hoy: «Los pobrenses se quedan sin su madrina y protectora». El periódico dedicaba una página a recordar algunas de las múltiples acciones que había llevado a cabo en vida la condesa para ayudar a su pueblo. Algunos ejemplos son el colegio Monte Carmelo, construido por ella en 1978, o el centro formativo Pedro Barrié de la Maza, que puso en marcha en 1986, desde la presidencia de la Fundación Pedro Barrié de la Maza.

Destacable fue también su contribución con el fomento del deporte local. El Club de Remo Puebla compró su primera trainera en 1979, gracias a la aportación de la condesa de Fenosa. Gracias a ella, A Pobra recibió ilustres visitantes que se alojaron en su pazo, la Casa Grande de Aguiar. La Voz se hizo eco de la presencia de estos turistas de excepción. Así, en junio del 2000 daba cuenta de la presencia en Barbanza de la infanta Cristina; en el 2002, de la estancia de los príncipes belgas y, en junio del 2003, de la parada que hacían los Reyes en O Caramiñal durante su gira oficial por España.

Hace poco más de un mes, La Voz también se hizo eco del homenaje póstumo que el Concello pobrense tributó a la condesa, al que acudió su sobrino y heredero, José María Arias.