La trayectoria de Club Voleibol Pontevedra, desde su fundación en 1985 hasta la actualidad, refleja fielmente la transformación de la sociedad en general y del deporte en particular. En aquel año, un grupo de jóvenes apasionados por el voleibol pusieron en marcha el club con un equipo sénior masculino. Tiempo después, la gran aceptación de este deporte en la ciudad dio paso a la creación de una sección femenina, que desde entonces no ha dejado de crecer hasta convertirse en el principal activo de la entidad.
Hoy, el Club Voleibol Pontevedra cuenta con cerca de un centenar de integrantes, y las chicas suponen ya una aplastante mayoría. Salvo el equipo sénior masculino, prácticamente monopolizan el resto de categorías. Así, el club cuenta con equipos femeninos que disputan la liga gallega en edad infantil, cadete -con un total de tres conjuntos- y juvenil, además del equipo sénior de Segunda Nacional, que lleva varias temporadas coqueteando con el ascenso. Y a esto hay que sumar las escuelas municipales, en las que los equipos son mixtos.
Uno de los artífices de que el Club Voleibol Pontevedra sea uno de los equipos más representativos de este deporte en Galicia es José Antonio Ramírez, más conocido dentro de la entidad como Txoni. Él vivió los primeros años, y todavía recuerda la época dorada del equipo sénior masculino, cuando llegó a ser sexto en un Campeonato de España y jugó durante tres años en Primera Nacional.
Actualmente, Txoni dirige los equipo infantil y sénior femenino, y lo hace con la ilusión de un principiante. Forma parte de un cuerpo técnico en el que, además de monitores, las jugadoras sénior juegan un papel fundamental. «Es una labor vocacional. Es algo que no hacemos por dinero, sino porque sentimos el club como nuestro, y porque entendemos que para que haya un equipo sénior necesitamos tener categorías inferiores», explica.
Txoni destaca el trabajo de todos los que han hecho posible que el club haya superado el cuarto de siglo de historia. Y ensalza la aportación de Comercial Durán, actual patrocinador del equipo sénior femenino, y vinculado a la entidad desde sus inicios. «Es algo casi romántico que, tal como están las cosas, un patrocinador apoye a un equipo durante todo este tiempo».
Su trabajo con el equipo infantil cuenta con la dificultad añadida de iniciar en el voleibol a niñas que, en algunos casos, nunca lo habían practicado. Por eso, afirma que la diversión debe estar por encima de la competitividad. «Intentamos darles unas nociones técnicas, pero en estas edades prima el factor lúdico -explica-. Se trata de que las niñas se diviertan y se enganchen al voleibol», añade.
Los resultados están acompañando en este inicio de temporada, aunque Txoni asegura que son algo secundario en esta categoría. La misión es clara: seguir nutriendo al conjunto sénior, una labor que ha mantenido viva la llama del voleibol en Pontevedra el último cuarto de siglo.