«As industrias son boas»

xavier lombardero

FIRMAS

XAVIER LOMBARDERO

La explotación de las ballenas tenía fecha de caducidad, pero Manuel Díaz espera largo futuro para la fabricación de aluminio en A Mariña

24 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Manuel Díaz Oca dice con convicción que «as industrias son boas». Y lo hace con bastante conocimiento de causa pues delante de su puerta ha vivido no pocas revoluciones industriales. Ni las podía imaginar cuando de chaval se embarcó con la naviera Suardíaz en el transporte de mineral de hierro desde Garrucha (Almería) y Bilbao hacia Ensidesa de Avilés. «Alí vías moita contaminación, pero tamén moito movemento, moita vida».

La suya daría un vuelco total al levantar los Massó una factoría ballenera en la costa de Morás (Xove). A tiro de piedra de la misma aún mantiene su casa, rodeada de leiras y con hórreo y borrico incluidos, aunque la transformación del paisaje ha sido brutal, y continúa. En su balance -tiene 75 años y se prejubiló en Alúmina Aluminio- pesa que cada cambio trae otra oportunidad, y respira aliviado tras conocer que Alcoa seguirá en A Mariña al despejarse el escollo de la tarifa eléctrica. Porque una fecha de caducidad como la que inevitablemente tuvo la ballenera hubiera supuesto un mazazo. Allí trabajan hoy sus tres hijos. «Vese funcionando ben, a semana pasada había catro barcos esperando. Se non chegan a vir os americanos, estaría pechada hai moito tempo. Eles dobraron a produción». Antes, Manuel pasó de congelar cachalotes y ballenas a 18 grados bajo cero, a cocer ánodos a 1.100 grados. De despiezar más de cien mamíferos marinos al año a quitar brea a los enormes conductores que usa la aluminera en el proceso electrolítico. En San Cibrao, otrora vértice de la producción siderúrgica de Sargadelos y que gozó de una floreciente pero efímera flota mercante a vela, todo se hace a lo grande.

«A maior balea que medía tiña 25,5 metros e un cachalote, 17,10 metros. Cazábanos a diario o Carromeiro e o Cabo Morás, e logo o Caneliñas e o Temerario». La factoría, con rampa de subida incluida, sigue en pie -pertenece a Alcoa, que usó las naves un tiempo como almacén-, pero habría que retirarles la cubierta de amianto. Aún recuerda el primer día en la ballenera, de olor pestilente y ríos de sangre que teñían de rojo la costa de Morás. Creyó que no aguantaría. Cerró al cabo de 12 años, en 1975.

Luego llegaron el macropuerto para la factoría de Alúmina, las grandes máquinas (una la bautizaron Mázinguer) el flúor, los lodos rojos, las voladuras, las indemnizaciones... la playa de Lago con casetas, con trabajadoras y trabajadores. Lo último en el entorno, por ahora, ha sido la ampliación de una planta de engorde de rodaballo. «Temíamos pola contaminación, pero, fíxate ti, na ribeira hai máis peixe ca nunca. Vai comer á saída: panchos, robalizas, douradas. Entre o portiño de Morás, e a praia, ao calamar ou aos peixes, xúntanse centos de cañistas». Según Manuel, «boas son as industrias».

EN Morás (Xove) UN Sábado DE 17 a 19 horas