Cuatro tramos con 54 accidentes este año

Natalia Rodríguez Noguerol
n. noguerol ARZÚA

FIRMAS

Álvaro Ballesteros

El Grumir pide la reducción de velocidad en Boente, Ribadiso, Castañeda y Burres

23 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El accidente de tráfico que la semana pasada se cobró la vida de tres personas de una misma familia en las conocidas curvas de Boente, en Arzúa, ha vuelto a poner en entredicho la seguridad de la carretera nacional N-547 Lugo-Santiago. Y no es para menos. El balance de incidencias viarias registradas en lo que va de año solo en el trayecto que vertebra el término municipal arzuano arroja unas cifras preocupantes. El Grupo Municipal de Intervención Rápida (Grumir) de Arzúa tiene contabilizados hasta la fecha nada más y nada menos que 54 accidentes de tráfico, concentrados en cuatro tramos: el de Boente, con 9 siniestros; en Ribadiso, con otros tantos; en Burres, que suma 14 ; y el tramo de A Portela, en A Castañeda, que con 22 incidencias de tráfico se presenta como el más conflictivo.

Son los cuatro puntos negros de la carretera nacional a su paso por el municipio de Arzúa y todos ellos encuentran su rasgo común en la configuración de un trazado que cuando no dibuja una sinuosa curva, se bifurca en un doble carril que, pese a su funcionalidad, resulta igual de peligroso. A las características del vial se une como un factor determinante en los accidentes de tráfico la lluvia. De hecho, la totalidad de las incidencias en las que intervino el Grumir de Arzúa este año se registraron «coa estrada mollada ou con placas de xeo en zonas sombrías», apunta Josefa Sanguiao, responsable de la agrupación.

Tiene claro que una mayor precaución al volante contribuiría a reducir considerablemente el número de accidentes de tráfico en la nacional N-547, que, afirma, «non é unha mala estrada». Admite que las curvas del vial «tiran moito para fora» y que el firme, en condiciones meteorológicas adversas, tampoco ayuda, «pero reducir e ira amodo sería o que máis axudaría, ao igual que no resto das estradas».

Josefa Sanguiao considera, así, que detrás de la mayoría de los siniestros en la carretera Lugo-Santiago están «os despistes e o exceso de velocidade». En menor medida que la precaución a la hora de circular por el vial nacional cuando la meteorología es adversa entiende que influiría en la reducción de accidentes la mejora del firme. «Se houbese un asfalto rugoso axudaría a que os coches se deslizasen menos cando hai auga, pero a gran velocidade tamén se irían porque se perde o control do vehículo», apunta la responsable del Grumir arzuano. La medida que sí apunta Josefa Sanguiao para advertir a los conductores de la peligrosidad del vial es reforzar la señalización con indicadores que informen de los tramos de concentración de accidentes.

análisis los puntos negros de la n-547 en arzúa