Una veintena de senderos ofrecen una alternativa verde al turismo de playa y verano
14 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Unos cuantos kilómetros de costa recorren la ría de Arousa, y son esos hermosos espacios, sus playas y los paisajes que las acompañan, lo que le da fama mundial. Pero la oferta arousana es mucho más amplia, y para cuando el tiempo impide pasear por sus arenales, nada mejor que echar mano de sus rutas de senderismo para disfrutar de otra manera de la naturaleza.
Salvo excepciones, no están ni bien explotadas ni bien indicadas, por eso ya no se trata solo de que no las conozcan los turistas, sino que tampoco los parroquianos son muchas veces conscientes de los tesoros que se esconden al lado de casa.
Muchas se han servido de las subvenciones que hubo en tiempos de bonanza para recuperar antiguos caminos o restaurar el patrimonio. Es lo que ocurre con la Ruta da Pedra e da Auga, que parte de Ribadumia y recorre pareja al río Armenteira y de sus recuperados molinos hasta llegar al monasterio. Los alumnos de las escuelas talleres que hace unos años proliferaban por la comarca fueron los artífices de su recuperación.
Otras, como la que recorre la orilla del río Ulla a su paso por Catoira, se benefició de ayudas estatales, al formar parte de un plan de Costas para la regeneración de las márgenes costeras.
Formar parte de la Red Natura 2000 también benefició a la comarca en este sentido. Cada cierto tiempo, la Consellería de Medio Ambiente destina ayudas económicas a los municipios que forman parte de la red para la recuperación no solo de sus paisajes y de sus lugares de interés, sino también para su patrimonio. La Xunta, precisamente, acaba de publicar en el Diario Oficial de Galicia una nueva edición de esas subvenciones de las que se pueden beneficiar las cerca de 2.000 hectáreas que la ría tiene en la red medioambiental.
Todo ello, sumado a los esfuerzos de los concellos, han dado lugar a una veintena de rutas de senderismo en la comarca, que se traducen en unos cien kilómetros para recorrer a pie y que están todos los días del año a disposición de los vecinos. Algunas se abren a otras opciones, como los recorridos en bicicleta con la práctica del BTT, cada vez más de moda.
Grados de dificultad
La mayoría son paseos de pocos kilómetros que se pueden recorrer en una sola mañana, aunque algunas rutas -las que superan los veinte kilómetros, como en Valga, o las que se adentran en el monte, como dos que hay en Catoira- están pensadas para profesionales del senderismo, por lo que es preferible recorrerlas en grupo y con el avituallamiento que una caminata de ese tipo requiere.
Eso sí, las hay para todos los gustos. Las que recorren la costa, como en O Grove y en A Illa; las paralelas al río, como en Ribadumia o en Catoira; las que se adentran en los valles, como la de Armenteira, o incluso las que ofrecen un poco de todo, que son la mayoría de ellas.
Permiten, además, conocer la flora y la fauna de los parajes que se recorren; las que están mejor señalizadas, incluyen paneles informativos al respecto. Hay, además, rutas específicas para la observación de las aves, como ocurre a lo largo del complejo intermareal Ulla-Umia.
Y en general, aparte de hacer deporte y disfrutar de la naturaleza -todo ello muy saludable- las rutas ofrecen la posibilidad de conocer la gastronomía en tabernas y restaurantes que se salen un poco de los recorridos habituales y que suelen ser una sorpresa para el caminante, a menudo un comensal agradecido por el apetito con el que acostumbra a sentarse a la mesa tras varias horas de ejercicio.
La oferta es muy amplia y fácilmente habrá alguna muy cerca de cada casa. O sea, que no hay excusa.
La misma organización que concede la bandera azul reconoció en Galicia nueve senderos azules, itinerarios paisajísticos que enlazan puertos y playas con bandera azul. Uno de ellos se le otorgó a A Illa, y se refiere a quince kilómetros alrededor de la isla, desde el Igafa, pasando por el faro y Area de Secada, hasta O Bao y Carreirón por la nueva carretera de O Xufre. De momento, aún hay tramos que no tienen sendero, pero la intención del Concello es unirlo para que el sendero azul sea mucho más que un reconocimiento.
La asociación Amigos do Camiño Portugués, en alianza con la Mancomunidade do Salnés, ha puesto en marcha este verano una campaña para la promoción de una ruta alternativa a la tradicional que, en lugar de ir de Pontevedra a Caldas y Valga, se desviaría hacia el monasterio de Poio y de allí, por caminos tradicionales, hasta el de Armenteira, para bajar a O Salnés por la Ruta da Pedra e da Auga, con la posibilidad de realizar luego la Ruta Marítima desde Vilanova. La obtención de la Compostela abre muchas posibilidades a esta iniciativa.