La lluvia, una amenaza continua

María Xosé Blanco Giráldez
M. X. blanco RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

La calle Galicia era una de las más afectadas por las riadas.
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Durante años, las calles de Ribeira sufrieron graves inundaciones

03 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Con preocupación miraron al cielo durante años los comerciantes de buena parte del centro de Ribeira. No era para menos, puesto que, con frecuencia, sufrían las consecuencias de graves inundaciones. Después de diversas actuaciones para mejorar la canalización del río subterráneo que discurre bajo la calle Rosalía de Castro y para renovar la red de integral de saneamiento mediante la instalación de conducciones separativas, parece que por fin se ha conseguido atajar el problema.

Llegar a la situación actual, en la que se registran pequeñas inundaciones en casos puntuales no ha sido fácil. Tal día como hoy, en 1987, La Voz ya daba cuenta del empeño que estaba poniendo el Concello para acabar con las inundaciones en el casco urbano: «A lo largo de toda la semana se viene trabajando en el alcantarillado que discurre bajo el cruce de General Franco con Rosalía de Castro». Se señalaba que, hacía menos de un año, se habían efectuado otras obras con el mismo objetivo.

Pero lo peor todavía estaba por llegar. Raro era el invierno en el que no había que lamentar importantes daños derivados de las inundaciones. El 11 de diciembre de 1998, La Voz dedicaba su portada a una tromba de agua que había provocado que saltasen las tapas del saneamiento y había dejado la calle Galicia cubierta de residuos. El 8 de diciembre del 2000, el titular era el siguiente: «Domicilios y establecimientos hosteleros de Santa Uxía se vieron afectados por la tromba de agua».

Otro tanto ocurría en el 2002: «Las calles del centro de Ribeira sufrieron inundaciones dos jornadas consecutivas». Varios bajos comerciales habían registrado daños. Pero, probablemente, las peores riadas fueron las del otoño del 2006, pues el agua llegó a superar el medio metro de altura en algunos puntos. La Xunta habilitó incluso una línea de ayudas para paliar los daños ocasionados al comercio local.

Fue a partir de entonces cuando se tomaron medidas, como la limpieza de todo el cauce del río que discurre bajo la calle Rosalía de Castro, o la instalación de redes separativas coincidiendo con la reforma de siete calles del centro.