Arxil, territorio canadiense

nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

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Zara (con el balón), rodeada de contrarias durante un partido ante la selección de Bogotá.
Zara (con el balón), rodeada de contrarias durante un partido ante la selección de Bogotá. ramón leiro< / span>

Zara Huntley lleva diez días en Pontevedra y ya se adapta a su nueva vida

03 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La canadiense Zara Huntley aterrizó hace diez días en Pontevedra. Fue desembarcar en Peinador, desplazarse hasta la ciudad y disputar dos amistosos en tierras lusas. «No jugué muy bien esos dos partidos -reconoce-. Necesitaba dormir».

Zara, -«un nombre atípico que le gusta a mi madre»-, llega al Arxil para seguir su carrera baloncestística en España. Durante los últimos cinco años defendió los colores de su universidad, la British Columbia Vancouver. No obstante, al finalizar la carrera universitaria, las chicas que juegan al baloncesto en Canadá generalmente emprenden uno de dos caminos posibles. O deciden abandonar el deporte y se dedican a su profesión, o, en caso contrario, hacen las maletas y se buscan la vida en un equipo de Europa.

El representante de la nueva pívot del club verde es español, y eso le posibilitó a Zara acabar fichando, por una temporada, en el Arxil. «Muchas jugadoras universitarias acaba disputando las ligas europeas. Allá, en Canadá, no hay ligas profesionales», detalla. «La mayoría lo dejan».

Zara realizó estudios de cinética, y, por lo general, las que obtiene esa licenciatura acaban matriculándose en Fisioterapia. «Yo, de momento, solo pienso en jugar al baloncesto», afirma.

El viejo continente no es novedoso para la pívot de Nueva Escocia. Defendió los colores de la selección juvenil de Canadá en torneos internacionales, así como del combinado universitario en los Juegos de Belgrado. «Desde entonces siempre quise venir a jugar a Europa, y el Arxil me están dando esa oportunidad», precisa, momentos antes de iniciar una sesión de entrenamiento de tiros a canasta.

Idioma y comida

Los únicos inconvenientes que encuentra en Pontevedra son el idioma y la comida. «La comida no está mal, pero en los restaurantes veo poca variedad de vegetales, y a mí me encantan las verduras. Aquí se come mucho frito», destaca Zara, que en su segundo partido con la elástica verde anotó más de 20 puntos.

En cuanto al idioma, «es la parte más dura de mi vida ahora. No me enteró de nada». Aunque se adapta con paciencia a su nueva vida, «en los entrenamientos no sé ni lo que pasa por ahí». Por ese motivo, tratará de aprender el idioma. «Mayte (la entrenadora del Arxil) me está buscando algo para que pueda aprender castellano», señala.

Acostumbrada a vivir en el área metropolitana de Vancouver (más de dos millones de habitantes), Pontevedra «es bonita, pero muy pequeña». Sí le gusta la idea de que, como en Vancouver, la ciudad del Lérez sea un municipio costero.

Con 23 años cumplidos, Zara pretende sacar el máximo rendimiento a su experiencia en España. Para ello, sabe que deberá adaptarse a la forma de hacer baloncesto en Europa. «En Canadá el juego es mucho más rápido que el de aquí», explica. «El baloncesto español es más estructurado, con muchas más jugadas ensayadas a la hora de defender o atacar», añade.

Jóvenes y entusiastas

«Estaré aquí un año, luego, dependiendo de la experiencia y el momento, veré qué hago a partir de entonces», subraya la pívot.

Zara ya vive para el Arxil. Le gusta el equipo, sus compañeras y el cuerpo técnico. «Es un equipo joven y con muchas ganas», resalta. «Todas las jugadoras están centradas en lo que hacen».

Promete batalla en Liga Femenina 2. «El Arxil trabaja bien, somos un buen equipo. A ver como competimos», afirma Zara.