El centro que dirige tiene tolerancia cero hacia las acciones que sean vejatorias y ha adoptado más medidas de control
16 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Colegio Mayor San Agustín ha pasado un año duro. El curso 2011-2012 lo inauguraron con el peso de dos jóvenes lesionados por un detergente industrial a base de sosa cáustica que pudo costarles la vista. Las novatadas, ese año, ya estaban prohibidas, y este año han intensificado el cerco sobre cualquier actuación hacia los recién llegados que pueda ser considerada de vejatoria.
-¿Los colegios mayores de la Universidade se han puesto de acuerdo para realizar alguna acción contra las novatadas?
-Hubo una decisión unánime, aunque luego cada colegio mayor es cada colegio mayor, de no permitir novatadas porque suponen en gran parte de los casos una vejación y una humillación. Si un colegio mayor forma parte de la universidad y es formador tiene que formar a la gente en valores como la justicia, la equidad y la igualdad. Ese es un planteamiento que tenemos todos los colegios y no solo en Santiago, también en Madrid y en otras ciudades.
-¿Cómo se traduce esa decisión?
-Cuando vienen, los alumnos firman un documento en el que se comprometen a no hacer novatadas, y menos vejatorias. Otra cosa son bromas, que ya es distinto. También quiero poner un ejemplo. En la carretera está prohibido ir a más de 120 kilómetros por hora. Si la gente pasa de los 120 tiene una sanción, pero no se prohíbe circular por la autopista a todos. Aquí, este año ha habido algo mínimo, una tontería, y han tenido una sanción inmediata, tienen que hacer un servicio social y se ha hablado con sus padres.
-¿Las reuniones continúan?
-Hemos mantenido algunas reuniones los directores de varios colegios mayores y hay algo que nos preocupa. Hemos descubierto alarmados, al igual que otros profesores, la inmadurez con la que la gente llega a la universidad, con una excesiva y enfermiza protección por parte de los padres. Hay también una utilización por parte de hijos de esa protección e incluso a veces mintiendo a los padres, porque quizá no quieren estar en el colegio y se llegan a inventar historias. He tenido este año llamadas e incluso anónimos descabellados que decían hablar por boca de todos los padres de los colegiales.