Bonificaciones para abaratar el peaje de la AP-9 a Vigo

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA / LA VOZ

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kiko da silva

Fomento pretende llegar este mes a un acuerdo con Audasa

16 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La aplicación de un sistema de bonificación del desorbitado coste de la AP-9 Pontevedra-Vigo e, incluso, la comunicación gratuita entre las dos ciudades es una reivindicación tan histórica como justa y viable, pese a quien pese. Los usuarios y todos los agentes sociales (empresarios, políticos, sindicatos, federaciones vecinales) lo tienen claro. Las instituciones (Ministerio de Fomento y Consellería de Infraestruturas) parece que también. Pero la concesionaria de la autopista no tanto.

En tiempos de fuertes recortes sociales, esta es la única reducción razonable que los ciudadanos aplaudirían. El ministerio que dirige la pontevedresa Ana Pastor negocia con Audasa desde el pasado mes de febrero, sin resultados concretos todavía, la rebaja de las tarifas en los tramos con los kilómetros más caros, caso de Pontevedra-Vigo, que pasa por ser de los más costosos de España, así reconocido por la propia ministra.

El Ejecutivo de Feijoo, con las elecciones a las puertas, presiona también para que se establezcan descuentos a los usuarios habituales, en línea con las bonificaciones que Itínere (el grupo matriz de Audasa) ha ido aplicando en otras autopistas españolas, de hasta un 90 % en Navarra, 71 % en Burgos y 50 % en Asturias-León. El agravio a Galicia es más que evidente y es uno de los principales argumentos para la demanda de descuentos en el vial.

Este mes de septiembre podría ser clave para que se cierre ese ansiado acuerdo, aunque desde la concesionaria ya han advertido de que si el Gobierno quiere introducir rebajas en las tarifas de la AP-9 tendrá que compensarlas o, lo que es lo mismo, tendrán que ser sufragadas por las arcas públicas.

Son miles los trabajadores que usan a diario la autopista Pontevedra-Vigo sin más alternativa que las carreteras nacionales N-550 y N-554, por Arcade o por Vilaboa, lo que supone una hora de trayecto para recorrer los 26 kilómetros que separan ambas ciudades, el doble que por la autoestrada. Y, además, circular por ese tramo les cuesta hasta un 25 % más de lo que se paga en otros de la AP-9.

Después de tantos años de reivindicación desoída es lógico que los sufridos usuarios se muestren escépticos ante el enésimo anuncio de la rebaja de tarifas porque, en contra de toda lógica, en el último año lo único que han visto han sido tres subidas del peaje en torno al 13 %, absolutamente insoportable en la situación de grave crisis económica que estamos viviendo.

Si repasamos el manifiesto del 5-J -la histórica protesta ciudadana de junio de 1998 en la que participaron 30.000 pontevedreses-, ahí ya estaba la supresión del peaje. La plataforma antipeaje peleó por ella, pero solo se consiguió la gratuidad de Rande para los usuarios de O Morrazo, mientras que la rebaja Pontevedra-Vigo y de Rande-Vigo para los usuarios de Redondela sigue siendo una asignatura pendiente después de 25 años.

La reivindicación, no obstante, está más viva que nunca.