Oficialmente nadie sabía que la macronave de O Gorxal era un punto de almacenaje de productos de todo tipo. Carecía de licencia municipal y de medios de control de incendios. Por ello, cuando el fuego se detectó consumía ya el interior de la nave y las toneladas de productos que contenía. A muy pocos metros se encuentra un barrio de 85 viviendas que hubo que desalojar a toda velocidad. A partir de ese momento los bomberos, con todos los efectivos disponibles, se concentraron en controlar el fuego ante el riesgo de que llegara a Grafinsa, con enormes cantidades de papel en su interior, o a la gasolinera de la autovía. De haberse sucedido las consecuencias hubieran sido catastróficas. Ante la gravedad de lo ocurrido al día siguiente estaban allí el conselleiro de Medio Ambiente, Pachi Vázquez, y el alcalde, Abel Caballero. También responsables de Augas de Galicia y de Tragsa, pues todos ellos intervinieron. Una vez que pasó, Segem no logra cobrar sus servicios.