Un día de sonrisas y lágrimas

RAQUEL IGLESIAS RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

MARCOS CREO

Los berrinches se mezclaron con las risas en el regreso a las aulas

13 sep 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Sentimientos encontrados a las puertas de colegios de Barbanza. Reír o llorar, esa era la cuestión. El entusiasmo por comenzar un nuevo curso se mezclaba ayer con los berrinches de los más pequeños, los de educación infantil, que no querían por nada del mundo soltar la mano de sus padres. «¿A dónde vas, papi?», preguntaba alguno si veía que lo dejaban solo. No entendían qué era eso de ir a estudiar. Los progenitores, armándose de paciencia, consolaban a los chiquillos en el que sería el primer día de un largo camino en las aulas. Enternecían los llantos a los profesores, que demostraron más que nunca que ejercer como docente no consiste solo en escribir en la pizarra y mandar deberes para casa. Poco a poco, se fueron haciendo con la confianza de los niños. De hecho, hubo algún pequeño que a la salida se resistía a volver a su casa. Ver para creer.

Los que sí que se reían, y a carcajadas, eran los más mayores. En primaria lo de volver al cole es hasta divertido. Hay muchas aventuras por contar a los amigos y mucho material escolar por estrenar. Por las calles de la comarca se veían a niños que parecían salir de catálogos de revista. Elegantes como si de un domingo se tratase y con una sonrisa reluciente.

Una semana llevadera

El inicio oficial del curso coincidió este año a golpe de miércoles. Algo que desorientó a muchos en el calendario pero que hará la semana más llevadera. El primer día fue visto y no visto. En la mayoría de los centros los pequeños tan solo permanecieron en las aulas un par de horas, tiempo suficiente para familiarizarse con sus nuevos profesores y con el entorno. Eso sí, en medio de una tormenta de recortes, este no fue el tema de conservación predominante en el patio. La crisis no es cosa de niños y esta no debería entrometerse en sus juegos.

Aunque el calor no era sofocante, los rayos de sol acompañaron por la tarde y los alumnos quisieron alargar las horas de playa, ya que el verano se les escapa entre los dedos. Los padres también tuvieron una cita, pero en las librerías, par hacer acopio de material escolar.