Carrera o rally de burras? Elijan la palabra que prefieran para definir el espectáculo que ayer por la tarde se vivió en San Roque do Monte: ninguna le hará justicia a la realidad. Lo acontecido al filo de las siete de la tarde en este lugar de Vilanova se escapa de las definiciones de la Real Academia Española. Incluso de los vocablos acuñados por los comentaristas deportivos. ¿Que el fútbol es pasión? Pues lo de la carrera de burras de San Roque do Monte es pasión al cubo: Pasión por los animales de cuatro patas, pasión por la diversión más apegada al suelo y, sobre todo, pasión por ser de este enclave situado en las entrañas de Vilanova.
Nuevos tiempos
Faltan pocos minutos para que arranque la primera carrera de la tarde. Son las siete. Al lado de la capilla, trece animales forman una maraña de patas, orejas y ojos azabache, como los de Platero. Un grupo, con camisetas del equipo Red Burr, se preparan para la competición. Poco se imaginan a esas alturas que a su animal no le van a crecer las alas, y que acabarán la carrera mucho más tarde que los demás competidores. Eso sí, con honor y dignidad. Unas patas más allá, subido a Misterio, Pablo Muñiz parece concentrado. Es un chaval, pero dice tener experiencia en esto de las carreras de burras. Y el animal sobre el que se encuentra es de los buenos. «Las veces que estuvo aquí siempre quedó tercero». Cuando hablaba, Pablo desconocía que este año, Misterio se colaría en el segundo puesto de la clasificación. La gloria del campeón se la iba a llevar Facundo, con Marcos Ferro en la dirección. Y el bronce se fue esta vez para Trolo, sobre el que aguantaba el tipo Martín Rey. Con este trío de ases, ¿alguien se acordó de Ferrari, ganador de tantas ediciones? Pues sí, muchos preguntaban por qué no había acudido a la cita.
Descalificación
En la prueba femenina participaron nueve amazonas. Aunque «as burras están limpas e desinfectadas», según recordaban los organizadores de la prueba, la mayoría de las féminas prefirieron disfrutar del espectáculo desde la barrera. Aún así, el rally fue emocionante y reñido, y cada amazona usó en ella sus mejores artes para lograr hacer avanzar a su montura. Algunas tuvieron ayuda extra. Como la joven que montaba a Trolo: entró en tercer lugar pero fue descalificada porque al pobre animal casi lo llevaban en volantas -tira de aquí, empuja de allá- un grupo de seguidores. Así que el podio queda como sigue: el oro para Almudena, de nuevo montada en Facundo; la plata para Yoli, con Misterio acomodado en su segundo puesto y el bronce para Eva, la amazona que guiaba a Noa.
Prueba internacional
Pero ya les digo que la de ayer era una fiesta en la que la gente de San Roque do Monte mostró que son una piña. Para lo bueno y para lo malo. Todos estaban muy orgullosos de la participación en la carrera de Sami, un vecino marroquí que acabó la carrera apeado de su montura, empujando la tozudez del animal con todas sus fuerzas y el apoyo del público.