A Curota se libró de los despojos

Raquel iglesias RIBEIRA / LA VOZ

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Imagen tomada hace más de una década, cuando la basura afeaba uno de los paisajes más hermosos de la comarca de Barbanza.
Imagen tomada hace más de una década, cuando la basura afeaba uno de los paisajes más hermosos de la comarca de Barbanza. Carmela Queijeiro< / span>

Kilos de basura se amontonaron durante años en este paraje natural

04 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Patidifusos. Así se quedarían los turistas que visitan A Curota si alguien les contara que este hermoso paraje llegó a albergar un basurero. Esta fue una realidad durante años y mucho tiempo tuvo que pasar hasta que el espacio natural se libró de los despojos. El 4 de septiembre de 1995, La Voz informaba de que los ayuntamientos de A Pobra y Ribeira intentaban gestionar de forma común el vertedero que crecía en este monte. Ambos ayuntamientos depositaban aquí sus residuos, separándolos por un pequeño muro. «Los problemas en A Curota se suceden, tanto desde el punto de vista de la gestión como en lo que se refiere al tratamiento de la basura».

Fue un lustro después, en el año 2000, cuando Torres fijó el sellado del vertedero. Un año más tarde, La Voz anunciaba que Ribeira y A Pobra dejarían de acumular residuos en A Curota desde ese mismo verano. Los residuos sólidos que se generaban en la zona tendrían pronto un nuevo destino.

Aunque en la capital barbanzana se apostaba por Sogama, el hecho de que el ejecutivo pobrense rechazara inicialmente el plan de incineración propuesto por la Xunta provocó un retraso en la clausura del basurero que ambos compartían en el monte de A Curota.

Finalmente, un cambio en el ejecutivo pobrense y un compromiso de la Administración autonómica de poner encima de la mesa 1,6 millones de euros, hicieron que este municipio también se sumara a Sogama. Empezaron entonces los trabajos para enterrar los residuos, considerados por muchos como la gran vergüenza de la zona.