Tuvo que recurrir a cinco concellos para deshacerse de los residuos
02 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.A día de hoy parece impensable que la basura pueda llegar a ocasionar un conflicto grave, pero antes de la puesta en marcha del plan Sogama y del complejo medioambiental de Servia, trajo de cabeza a algún que otro concello barbanzano. El caso más dramático tuvo a Noia como protagonista. El ejecutivo local se vio obligado a apelar a la solidaridad de hasta cinco concellos para deshacerse de sus residuos.
Los problemas arrancaron en mayo de 1999, cuando expiró el plazo concedido por Mazaricos a Noia para hacer uso de su basurero, y empezaron a ver la luz tal día como hoy, que fue cuando el pleno lousamiano acordó permitir a los noieses depositar sus residuos en Aldarís. Pero, entre una fecha y otra, la basura tuvo distintos destinos, entre ellos, la planta de Cerceda, el vertedero de Muros y el recinto compostelano de Piñor.
La Voz dio cumplida cuenta del quebradero de cabeza que sufrieron las autoridades noiesas para disponer de un lugar en el que depositar los residuos, un problema que se recrudeció en el verano de 1999. «El vertido de basuras de Noia en Piñor genera polémica en Raxoi», era el titular de la portada de La Voz de Barbanza el 4 de agosto. A esta información le siguieron otras como: «El gobierno noiés busca con los comuneros una salida a la basura», el 5 de agosto; «Comuneros de Baroña deniegan a Noia la utilización de su basurero», el 24 de agosto; y «El Ayuntamiento de Lousame decreta la paralización de los vertidos de Noia», el 29.
La indecisión del gobierno noiés a la hora de decantarse por un plan de tratamiento de residuos, pues primero se alió con Sogama y después decidió sumarse al compostaje, fue el detonante de este conflicto, que vio la luz hace exactamente trece años, pero que no se cerró hasta junio del 2000, con la entrada en funcionamiento de la ecoplanta de Boiro. El Concello noiés fue, junto con el boirense, el primero en trasladar su basura a dicho recinto.
Pese a ello, el Ayuntamiento de Noia se adhirió después a la mancomunidad Serra do Barbanza y, a día de hoy, deposita sus residuos en Servia.